Luis Rocha

Los goles de la ambición

Confieso que no soy un conocedor de los tejes y manejes de la Federación Internacional de Futbol (FIFA). Por el escándalo del momento las agencias noticiosas me sirven nombres de personas cuyas verdaderas ocupaciones desconozco, y que por lo tanto me son tan ajenas como cotidianas, por razones de sus respetables cargos, las de Roberto Rivas, los Centeno Roque, Edwin Castro, Payo Solís y otros elementos similares de la farándula política que, junto con la monarquía o Wang Jing, son nuestro humilde plato del día, como decir Masa de Cazuela. Porque así como FIFA suena a monstruo, nuestros chapiollos orientalizados suenan a simples aprendices de brujo.

Por lo tanto sé que la FIFA es un monstruo en cuyas entrañas —como en todo foco de corrupción— se gestan reelecciones de su presidente y demás ejecutivos. Eso lo sabe cualquiera, pensarán ustedes porque no se han hecho la reflexión de que la ambición por el poder, es el Canal Interoceánico entre corrupción y reelección. Hasta un cronista deportivo dice sentirse “golpeado por lo inesperado”, al ver a nuestro compatriota Julio Rocha, en su calidad de directivo de la FIFA, embadurnado en este escándalo, y se siente “aturdido”. No es para menos, pero para la próxima, o mejor dicho para lo cercano o inmediato, no hay que quedarse aturdido a nivel nacional. Hay que despabilarse y comprender que en lo inesperado, no hay nada inesperado.

Desde luego que me estoy refiriendo a la FIFA, como una mafia que enloda un deporte que amo y que más mal que bien, practiqué en un equipo infantil del Colegio Centroamérica de Granada. Hay que reconocer que los jesuitas siempre fueron buenos entrenadores y ardientes fanáticos. Yo, como después en el transcurso de mi vida me reveló una ortodoxa fanaticada, debí haber sido, por lógica, defensa izquierda, pero me pusieron de defensa derecha, y ahí me quedé hasta que mi equipo, como equipo, no pudo llegar a su adolescencia. Desde entonces, y ya solo ante el peligro, y por haber sido defensa, me he quedado a la defensiva, como si el país tuviese una permanentemente vulnerable portería, contra la que muchos de mis compatriotas, cegados por la ambición, quieren, a través de nuestra historia, meter goles y goles personales, algunos sangrientos.

Pero volviendo a la FIFA, su monstruoso funcionamiento resulta obvio, en comparación, por decir algo, con la Corte Suprema de Justicia y ya no digamos del Consejo Supremo Electoral. En este contexto, el concepto “obvio” lo empleo como sinónimo de corrupción y reelección: Codicia y ambición. La descripción de la FIFA prefiero dejársela al director del FBI, James B. Comey: “Los sobornos y el dinero ilegal se convirtió en la manera corriente de hacer negocios dentro de la FIFA hasta crear una cultura de la corrupción que pudrió el deporte más grande del mundo”. Conste, cualquier semejanza con país o estado alguno, es pura coincidencia.

Finalmente, como a mí me gusta hablar como Presidente —cito a un verdadero presidente, el uruguayo José Mujica, que con su honradez y ejemplo vital rechazó la reelección—, y hago mías sus palabras: “Los de la FIFA son una manga de viejos hijos de puta”.

El autor es escritor. Extremadura , Masatepe, 30/02/15.

COMENTARIOS

  1. Juan Perez el Inc.
    Hace 11 años

    So Nicaragua participara en el campeonato mundial de la corrupcion yo pondria: delantero centro’gambeta Rivas. Defensa central:driblador Ortega.potero: maravilla Lopez. Locutor del equipo: Chivas Reagal Arce.
    Barra brava (tipo Boca Junior) los padres de LA patria. Arbitro. Che Aleman-

  2. lector
    Hace 11 años

    Que despedida mas Hermosa,la del escritor.

  3. Putin puton
    Hace 11 años

    agreguemos quienes apoyan o se sienten heridos por se mejante corrupción .
    Como seran de corruptos ?

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