Cuando Henry Duarte llegó al país en enero, conocía poco de los integrantes de la Selección Nacional de Futbol. En los cinco microciclos que realizó en la primera etapa de la eliminatoria mundialista Rusia 2018, exploró la última convocatoria, descubrió los mitos alrededor del jugador nica y empezó a trabajar inculcando los valores como responsabilidad, personalidad, liderazgo y confianza, que debe tener el futbolista de alto rendimiento.
Después de cinco meses, el seleccionador nacional ya tiene una selección reconocible en su alineación y más agresiva en su juego sin aún perfeccionarlo. Contra Surinam el 7 de junio todo apunta a que abrirán los mismos jugadores que lo hicieron contra Anguila en los dos enfrentamientos de marzo.
Justo Lorente en la portería, los defensores Jason Casco, Luis Fernando Copete, Manuel Rosas y Josué Quijano; los contenciones Marlon López y Franklin López, los extremos Juan Barrera y Carlos Chavarría. Luis Manuel Galeano (enlace) y Norfran Lazo (delantero) son los estelares.
Este grupo está más asentado en la idea de juego y ha corregido los defectos vistos contra Anguila. Copete ahora con más tiempo de trabajo podría lucir más sólido en la defensa. La ofensiva ha evolucionado o al menos esas señales emitió en el amistoso en Costa Rica, principalmente las llegadas de Chavarría, impreciso en marzo.
Orden defensivo, salidas claras desde atrás y cambios de ritmo que desequilibren en tres cuartos de cancha con Barrera y Chavarría, la Selección los podrá ejecutar con alta intensidad y contrarrestar a Surinam porque ha evolucionado.
El reto
Henry Duarte apostó por jugadores sin experiencia, Erick Lazo y Álvaro Bermúdez, para darle un segundo aire al equipo contra Surinam el 7 de junio.
Sin procesos de selección, ambos se sienten seguros para este reto, el más grande de su carrera la cual pasa su mejor momento. Lazo parece con más posibilidades de debutar.
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