Aunque hasta el primer trimestre las finanzas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) dieron signos de mejorías, al producir un superávit por 5.8 millones de córdobas, las proyecciones apuntan a que por tercer año consecutivo esta institución se encamina a cerrar con déficit, que en el peor de los escenarios superará los quinientos millones de córdobas.
El hueco financiero se produciría, entre otras razones, en diciembre cuando el Seguro Social haga efectivo el pago del decimotercer mes a los pensionados y a los trabajadores de esta institución —estos últimos gozan de doble aguinaldo—. “La posición financiera del INSS todavía permanece frágil”, advierte el economista Adolfo Acevedo, quien señaló que no basta con reducir gastos operativos para lograr la solvencia y sostenibilidad de esta institución.
Solo el año pasado el INSS requirió más de 850 millones de córdobas adicionales para cubrir el pago de aguinaldo entre noviembre y diciembre, tanto a pensionados como trabajadores de la entidad, refleja el balance financiero del Seguro Social disponible en el portal electrónico del Banco Central de Nicaragua.
Al primer trimestre, es decir, entre enero y marzo de este año, el INSS con un fuerte crecimiento del 18.8 por ciento de los ingresos y el repunte del gasto por 16.3 por ciento, produjo “un pequeñísimo superávit de 5.8 millones de córdobas”.
Las cifras anteriores indican, según Acevedo, “lo frágil de este resultado (financiero): con solo que el crecimiento de los ingresos se desacelere un poco o el crecimiento de los egresos se acelere un poco, ello sería suficiente para revertir este resultado (positivo)”.
Además recuerda que otro factor que incidió en el “pequeñísimo superávit” fue la reducción de hasta un sesenta por ciento en la inversión en Activos No Financieros con respecto a igual período de 2014. “Esto muestra que la supresión de los déficit del INSS se está manteniendo a costa de reprimir dicha inversión”, precisa.
Y como muestra de ello, Acevedo indica que “si la Inversión en Activos No Financieros se hubiese mantenido al mismo nivel que al primer trimestre de 2014, en vez del pequeño superávit que se obtuvo, se hubiera tenido un déficit de 130.4 millones de córdobas”.
Inclusive, según Acevedo, ni la contención en los gastos operativos (pago de nóminas y prestaciones sociales, entre otros) siguen siendo suficientes para evitar un saldo en rojo al término del año. Las cifras oficiales indican que hasta marzo de este año los gastos operativos crecieron 16.3 por ciento, inferior al 22.5 por ciento de igual período del año pasado.
Acevedo, quien ha dado seguimiento continuo a las cifras del Seguro Social y que anticipó el cierre en déficit del INSS el año pasado, el cual alcanzó 885 millones de córdobas, menciona que hasta el primer trimestre la nómina salarial de esta institución creció 16.8 por ciento, inferior al 27 por ciento de similar período del año pasado.
“Dicho de otro modo, por mucho que se reprima la inversión en Activos No Financieros, se contenga el crecimiento de la nómina salarial, la compra de bienes y servicios y se reduzca el monto de las nuevas pensiones con la nueva fórmula, ello no asegura, desde ningún punto de vista, la sostenibilidad financiera del INSS”, alerta.
La raíz del mal y que no se está atacando, señala el economista Acevedo, es que no existe una relación sostenible entre el número de afiliados y pensionados, esto “como resultado del proceso de envejecimiento, ya inició, y seguirá cobrando cada vez mayor fuerza”, principalmente en la próxima década, lo que pondrá en “duda” la existencia del INSS. Es decir, el crecimiento de pensionados es mayor que el de contribuyentes.
El problema, según Acevedo, es que la reforma paramétrica que se puso en marcha en 2014 no está teniendo efecto alguno en las finanzas, al recordar que la promesa era que esta “permitiría al INSS acumular importantes superávit anuales que engrosaran su fondo de reserva, desde 2014 (hasta) el año 2031, y este fondo de reservas acrecentado le permitiría sobrevivir hasta 2036”.
A esto se suma, precisa, la medida de “forzar al INSS a financiar prestaciones que por definición corresponden al Presupuesto del Estado, (esto) pesará cada vez más sobre sus finanzas”. Sobre el Seguro Social no solo recae la responsabilidad de la pensión reducida, que entre 2013 y 2015 se estima le habrá costado más de 1,500 millones de córdobas, sino también la pensión a víctimas de guerra, que solo en 2014 costó 883.3 millones de córdobas repartidos entre 32,296 pensionados de este tipo, los que nunca cotizaron.
LOS DOS ESCENARIOS
Si los ingresos crecen 18.5 por ciento y el gasto 17 por ciento y la Inversión en Activos No Financieros cae cincuenta por ciento respecto a 2014, el déficit al término de 2015 será de 307.5 millones de córdobas.
Si los ingresos crecen 18 por ciento y el gasto 17.5 por ciento y la Inversión en Activos No Financieros cae sesenta por ciento respecto a 2014, el déficit al término de 2015 será de 543.8 millones de córdobas.
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