Centenares de estudiantes chilenos se tomaron ayer céntricas calles y avenidas de Santiago, bloquearon el tráfico y se enfrentaron con la Policía, en el inicio de una jornada de protestas apuntadas a rechazar la política educacional del Gobierno y la “brutalidad” policíaca.
Los conatos comenzaron en las primeras horas del día, cuando grupos de encapuchados levantaron barricadas incendiarias en diversas esquinas de la Alameda Bernardo O’Higgins, la principal avenida de Santiago y otras calles aledañas. Al mismo tiempo fue ocupada por los alumnos la sede de la privada Universidad Diego Portales y un grupo de estudiantes de la universidad de Chile invadió las dependencias de la red pública de televisión TVN.
Los mayores incidentes se produjeron más avanzada la mañana, cuando cientos de alumnos secundarios trataron de concretar una marcha convocada por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) sin pedir autorización a la gobernación de Santiago. Los jóvenes se agruparon en la Plaza Los Héroes, a dos cuadras de La Moneda, pero solo pudieron avanzar una cuadra antes de toparse con la Policía, lo que dio origen a enfrentamientos que se expandieron por el sector.
Los estudiantes fracasaron en su intento de aproximarse a la sede del Gobierno, que estaba protegida por un doble anillo de seguridad, debido a la visita oficial a Chile del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.
La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), que agrupa a las federaciones de estudiantes universitarios, convocó a una marcha nocturna a lo largo de la Alameda Bernardo O’Higgins.
Causas de la marcha
Los estudiantes rechazan un proyecto del Gobierno que establece un avance gradual hacia la gratuidad de la educación universitaria y exigen más celeridad en el proceso de devolver al Ministerio de Educación la administración de los colegios básicos y secundarios, entregados en 1981 a los municipios por la dictadura de Augusto Pinochet.
También presionan a favor del derecho a manifestarse y contra la dureza policial, tras registrarse varios casos de tratos brutales a manifestantes, que mantienen a un alumno de la Universidad Católica en estado crítico desde la semana pasada en Valparaíso.
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