Esperanza Alvarado se mudó desde muy pequeña al Paso de Lajas, en la ciudad de Boaco. En aquel entonces aún no era un barrio, sino un callejón. “Habían apenas cinco casas y nos tocó asentarnos aquí, mi mamá era pobre y nos trajo para acá porque no teníamos a donde ir”. Ahora, 22 años después, aún habita en ese sitio poblado por treinta casas, aproximadamente, la mayoría —salvo tres de ellas—, improvisadas con zinc, plásticos negros o hechas de barro en su totalidad.
Alvarado es vendedora ambulante en el mercado municipal, y es el único sostén de una familia de cinco personas. Cada día manda a sus hijos a la escuela, deja recomendada su casa de adobe con un vecino y se marcha a trabajar por el camino pedregoso y árido de su barrio. La zona se ubica a unos quinientos metros del barrio La Bombilla y no tiene acceso a vehículos. Cerca hay un río de agua sucia de amplio caudal.
«En invierno solo podemos trabajar un rato y otro para la casa porque se nos mete el agua, cuando la lluvia cae, la tierra se nos moja y las paredes se nos parten. A mí me da miedo porque lo único que tengo bueno es el techo, pero el agua se nos mete por debajo de la tierra, la casa se me está cayendo». Auxiliadora López.
“Aquí vivimos tristes, porque cuando pasa la ventolera, uno piensa que le va a caer encima la casa y cuando está lloviendo se nos inunda la casa adentro”, comentó Alvarado con tristeza. Su casa está hecha de adobe y zinc, sus vigas de trozos curvos de madera que ha encontrado en el camino. “Toda la madera de la casa ya está podrida, ese es mi miedo, que cualquier ratito me cae encima, ahorita que viene el invierno me da más miedo”, agregó.
Auxiliadora López tiene 15 años de residir en ese barrio. “Yo llegué aquí por el mismo motivo que todos: porque somos pobres, el callejón estaba libre y simplemente lo ocupamos porque no teníamos a donde ir”, explicó. Ella es el único sustento de sus dos hijos y, al igual que Alvarado es vendedora ambulante. “Vivimos tristes en este barrio, porque lo principal no tenemos agua para bañar, vivimos haciendo pocitos para agarrar agua y el único pozo se está contaminando y tenemos que llenar agua hasta en la noche para esperar que el pozo eche, porque se seca”, agregó. El barrio cuenta con energía eléctrica, pero no con alumbrado público.

No hay letrinas, ni sitio donde hacerlas, debido al hacinamiento de los pobladores. Sus necesidades las hacen en el monte. “Tenemos que esperar que salga el otro del monte para que no nos miren”, comentó López.
Este barrio está bordeado por un río contaminado, el cual se llena en mayo y octubre a causa de las lluvias. Algunos de los pobladores se ven obligados a desarmar sus casas y reubicarse más arriba para no ser arrastrados. Este río es el único, además de un pequeño pozo que abastece de agua a la población, dependen de él para bañarse y lavar la ropa.
NADIE LLEGA DONDE ELLOS
“En el invierno se mete por debajo el agua porque se me desbaratan las paredes con el agua. El zinc se me lo lleva el viento y yo le pongo palo o piegra y tengo que regar el agua para afuera pa que se salga”, comentó Esperanza Alvarado .
Lester Mora, responsable de la Unidad Ambiental y parte de Comupred, comentó que la Alcaldía Municipal tiene un presupuesto destinado para la mitigación de desastres y aunque la ciudad no cuenta con albergues “la casa de la juventud y el gimnasio multiuso, servirían como tal en caso de un incidente”.
“Aquí no viene nadie, nadie se ha aparecido a preguntar por nosotros (…), yo les pido que miren por este barrio que es el más pobre de Boaco”, expresó con tristeza Auxiliadora López.
Sobre la situación de estos pobladores, LA PRENSA intentó conocer la versión municipal, pero nadie quiso brindar declaraciones.

NO ESTÁ EN PLANES DE ATENCIÓN
Henry Blandón, subteniente de los bomberos de Boaco, comentó que “nosotros tenemos a este barrio como vulnerable, porque al momento de las lluvias este se queda incomunicado de la ciudad, porque solo tiene una entrada, el río se crece y solo se puede entrar por el puente colgante”.
Sin embargo, el Comité Municipal para la Prevención, Mitigación y Atención a Desastres (Comupred), tiene planes para los doce barrios más vulnerables de Boaco, pero Paso de Lajas no figura entre ellos “debido a que los pobladores se encuentran alejados del río y están en una zona plana”, declaró Lester Mora, responsable de la Unidad Ambiental y parte de Comupred.
OTROS SITIOS
En Boaco hay asentamientos en los barrios San Pedro, San Miguel, La Providencia, pero ahí solo hay unas cuantas casas. Paso de Lajas es el más poblado.
Los barrios previstos como críticos por los bomberos y Comupred son: La Bombilla, El Naranjal, El Mercado, El Chorizo, Buena Vista, San Pedro, La Quebrada, Germán Pomares, La Cruz Verde y Jorge Martínez.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A
