William Miranda y Ramón Ernesto González Hurtado salieron a las 9:20 a.m. del lunes de la comarca La Embajada, en Boaco. Era la primera vez que terminaban temprano de cobrar recibos de energía para Codeni, la empresa donde trabajaba Miranda, quien murió a manos de delincuentes que le robaron 17,000 córdobas.
“Veníamos riéndonos cuando un hombre gritó: ¡Ay van! y William me tocó las costillas”, narró González. Era un sujeto de pantalón azul de tela, camisa camuflada, botas de hule y un pasamontañas saliendo de una alcantarilla del lado derecho. Los siguió a pie con pistola en mano y aunque González aceleró la moto, a unos ochenta metros esperaban dos hombres más.
Los hombres tenían cerrado el camino con una vara. A González lo tiraron al suelo. Le pusieron en un lado el machete y en el otro la escopeta. “Solo logro verle los pies a William, veo que camina, se detiene y vuelve a caminar y escuché la detonación. Solo pude gritar: ¡William, William! Mientras lo veía caer”, dijo González.
El mismo hombre que disparó levantó el cadáver para sacarle los 17,000 córdobas que traía de los cobros.
González intentó levantarse, pero su otro agresor le pateó las costillas. El hombre que disparó se acercó a él y lo revisó sin encontrar dinero. Aparentemente se salvó porque se acercaban unos camiones.
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