Este martes 26 de mayo se abrió el proceso por «espionaje» del corresponsal del Washington Post en Irán, Jason Rezaian, detenido desde hace diez meses, ante un tribunal especial de Teherán, informaron medios iraníes.
Rezaian, de 39 años, está acusado de «espionaje», de «colaboración con gobiernos hostiles», y de recabar «informaciones confidenciales y propaganda contra la República Islámica», según su abogada, Leila Ahsan, que considera que estos cargos no se fundan en «pruebas establecidas».
La audiencia a puerta cerrada tiene lugar ante la 15ª sala del tribunal revolucionario de Teherán, un tribunal especial que suele juzgar asuntos políticos o relativos a la seguridad nacional, según la agencia oficial IRNA.
El corresponsal comparece con su esposa, Yeganeh Salehi, también periodista, y una fotógrafa de prensa, según IRNA. El lunes, el diario norteamericano dijo que deseaba un juicio separado para Salehi.
Jason Rezaian, quien tiene la doble nacionalidad iraní y estadounidense, trabajaba para el diario estadounidense desde 2012. Fue detenido junto a su esposa en su domicilio la noche del 22 de julio de 2014. La tercera acusada, cuyo nombre no fue divulgado, también fue detenida esa noche. La encarcelación del reportero provocó tensiones entre Irán y Estados Unidos, que rompieron sus relaciones diplomáticas tras la revolución de 1979. El presidente estadounidense Barack Obama instó en marzo al gobierno iraní a liberar al periodista, y el Senado adoptó en mayo una resolución reclamando la liberación de tres estadounidenses detenidos en Irán, incluido Rezaian. Pero Teherán, que no reconoce la doble nacionalidad, afirma que el caso es exclusivamente competencia suya.
El Washington Post afirma que su corresponsal es «totalmente inocente» y que Rezaian parece ser un «peón en las luchas internas» de Teherán.
El proceso ha comenzado a unas semanas de que finalice el plazo, el próximo 30 de junio, para que Irán y las grandes potencias concluyan un acuerdo histórico sobre el controvertido programa nuclear iraní.