Preguntaba un estudiante de Ciencias Políticas cual era la más grande debilidad del actual gobierno.
Para responderle, recordé al escritor y maestro Emilio Álvarez Montalván en su libro Cultura Política Nicaragüense donde narró la anécdota de un presidente nicaragüense a mediados del siglo pasado quien para escoger a su sucesor reunió a tres de los posibles candidatos y les preguntó qué planes tenían para el país. Luego que los dos primeros resumieran tímidamente sus proyectos el último dijo “Yo no tengo planes… eso me los dictará usted” y este fue el escogido.
Algo similar pudiera estar pasando en Nicaragua, en el actual gobierno no hay planes divulgados por los titulares del sector agropecuario, ni en educación, ni en salud, ni economía, ni ambientales, etc y si los hubiese no se conocen por la discreción y secretismo conque se maneja la comunicación. Y si algún Ministro u otro funcionario difunden por su cuenta su política de trabajo, contados estarán sus días.
Por falta de planificación, o exceso de prepotencia se cometen errores inverosímiles y se tratan de enmendar. Se toman decisiones arbitrarias y se parchan en el camino. Entre la confiscación de Milton Arcia para justificarla después con un decreto y los parches en el proyecto del puente de Rubenia no hay ninguna diferencia, como tampoco la hay entre el cuento del meteorito y el del canal del chino Wan Ying.
Este secretismo, o discreción entre los funcionarios de Estado, podrían ser sinónimos de miedo, represión, temor y hasta pánico, aunque gramaticalmente no lo son.
El temor de informar es conocido como el Síndrome del Avestruz, que para algunos expertos no solo es temor de esconder la verdad, sino ocultarla con mentiras sin importar a quienes involucres o salpiques y como testimonio de esto, abundan casos en nuestro país, desde un simple talco, un meteorito o un ahorcado con la manga de su camisa.
Con la política del avestruz muchos funcionarios o empleados desde los de arriba, hasta los inferiores han caído en el penoso juego del servilismo.
Según el profesor Nasere Habed “la naturaleza del servilismo se manifiesta por el hecho que el servil renuncia a su libertad para someterse incondicionalmente a la autoridad de otra persona”.
Por su parte el escritor, doctor León Núñez, afirma que el servilismo es uno de los peores males de nuestra historia política, con una nueva versión como es la “orejización” y que Nicaragua es el país que tiene en América Latina más serviles por kilómetro cuadrado y más “orejas” por habitantes.
El secretismo oficial, el miedo o temor de los funcionarios, y el servilismo, el cepillismo y la orejización, son la mayor debilidad de este gobierno y a la vez lo que más daño causa a un pueblo que se ha caracterizado por ser abierto, sincero, espontáneo, amistoso, y sin complejos, aunque recientes encuestas reflejen síntomas de hipocresía , falsedad o mojigatería.
Los países que viven sin temor a hablar o informar, están mucho más desarrollados que aquellos donde el servilismo, el “cepillismo” y la “orejización” ha sido una práctica y lo cual ha provocado ocupar los primeros lugares lista de los más corruptos y miserables de la región.
Lo que no pude contestar a mi alumno fue cuando me preguntó porqué nos estamos acomodando a tanta mentira. Solo recordé con temor una frase de George Orwell que, “Cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclaman”.
El autor es periodista y docente universitario.