Carlos Sánchez Berzaín

Dictadores en crisis

La concentración total de poder, el estatismo, el fraude electoral para permanecer indefinidamente en el gobierno, la desaparición de la división e independencia de los poderes públicos, el control de la prensa, la anulación de la libertad de expresión, la criminalización de la oposición, la judicialización de la represión política, las masacres, los presos políticos, el exilio, la liquidación del Estado de derecho, y en suma la destrucción de la democracia reemplazada por un sistema institucionalizado de corrupción, está dando sus frutos a los gobiernos del socialismo del siglo XXI de la región. La realidad de los dictadores es crisis.

La dictadura cubana que aparenta su mejor momento de propaganda aprovechando la normalización de relaciones con los Estados Unidos (EE. UU.), se deja ver como es en realidad. La primera encuesta independiente muestra un pueblo que quiere ser libre incluso abandonando la isla, que desprecia a los Castro y al sistema dictatorial, que espera que llegue la libertad, que da su más alto reconocimiento al presidente Obama y al papa Francisco, o sea a líderes de los dos enemigos más importantes construidos por el castrismo, el llamado imperialismo norteamericano y la Iglesia católica.

Como si esa constatación de la realidad fuera poca vergüenza, los líderes políticos y empresarios del “enemigo” son acogidos con beneplácito y gratitud por los funcionarios del castrismo, para pasar revista a lo que podría ser una ocupación incruenta. La dictadura se esfuerza por simular elecciones municipales y solo ejecuta otro papelón. Sin el petróleo venezolano, o se dan prisa o la crisis los hace declarar otro periodo especial.

El dictador venezolano extrema las fórmulas castristas de manipulación comunicacional para tapar el hambre, la escasez, la corrupción, las violaciones de derechos humanos y las denuncias de narcoestado. No pudiendo seguir con el discurso y ataques antimperialistas contra los (EE. UU.), Maduro cambia de enemigo y ahora confronta con España a quien provoca y agrede luego de haberle metido el caballo de Troya con el rótulo de “Podemos”.

Como gobierno títere del cubano, a Nicolás Maduro le es imposible seguir siendo antinorteamericano cuando el dueño del proyecto político está en pleno proceso de normalización con el ahora “nuevo amigo”. El régimen venezolano ya no gobierna, agoniza. Amenaza, oprime al pueblo que dice defender, culpa de su corrupción y estulticia a sus víctimas, enjuicia a medios de comunicación y periodistas, violenta la propiedad privada y persigue a políticos, empresarios, militares y religiosos, mientras campea la corrupción. Es un estado avanzado de la crisis.

En Bolivia la estrepitosa derrota electoral en las elecciones municipales y de gobernadores, ha llevado a Evo Morales a ordenar personal y públicamente el fraude de Chuquisaca, que su tribunal electoral ha “legalizado” apresuradamente. Morales proclama que “no cree en la independencia sindical”. Los medios de comunicación denuncian “persecución por asfixia económica” y los periodistas se declaran “indefensos ante el poder total”. La corrupción del Fondo Indígena (¿2,000 millones de dólares?) presenta como responsable al líder cocalero disfrazado de indígena y convertido en dictador.

Los indicadores económicos revelan que la deuda externa contratada por Morales supera la de 20 años atrás. La deuda interna pública no se comenta, la moneda nacional está sobrevaluada lo que perjudica a la industria productiva y exportadora pero beneficia al contrabando y al lavado de dinero. La inversión extrajera cayó en un 63 por ciento el 2014. Las exportaciones se han reducido en 27 por ciento a febrero. El costo estatal de producción de estaño es ya deficitario. El año 2003 el pueblo compraba cinco panes con un boliviano que hoy sirve solo para un pan y medio, y Morales sigue proclamando “éxito económico”… Es la crisis, que la liquidez del narcotráfico no deja ver con claridad pero que tiene a los bolivianos en la lista de espera del desastre.

La crisis está marcada por un punto de inflexión que los gobiernos del socialismo del siglo XXI ya han superado y que los lleva por “una secuencia de eventos que determina la tendencia para mal, de todos los eventos futuros”. Es la realidad de los dictadores que, como enseña la historia, deja a sus pueblos en crisis económica, política y social. ©FIRMAS PRESS

El autor es abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy www.carlossanchezberzain.com

Opinión crisis dictadores archivo

COMENTARIOS

  1. fernando
    Hace 11 años

    La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo. Por ninguna parte de la definición de democracia dice que el pueblo está restringido a escoger a tal o cual candidato, tal número de veces. Eso es una regla que se han inventado los politiqueros perdedores que nunca ganan elecciones porque los pueblos no los quieren en el poder. El estado neoliberal que todavía perdura en Nicaragua, era totalmente corrupto. Hay que acabar con él de raiz. ¡Sufran corruptos!

    1. fultp
      Hace 11 años

      Fernando, te invito a leer nuestra Cosntitucion Politica, antes que fuese modificada inconstitucionalmente por la CSJ. Veras que era prohobida la reeleccion presidencial. Tambien encontraras en el TITULO X de la misma Constitucion, que la CSJ no tiene facultad para legislar autorizando la reeleccion presidencial, por tanto, el actual Presidente Daniel Ortega es un Presidente de-facto y los Magistrados del CSJ.

  2. Hace 11 años

    Solo de habla de fraude…Hay alguna prueba de fraudes? La OEA no encontro FRAUDE, y las encuestas le dan al gobierno 65% de los votantes, Para que se necesita el fraude con una mayoria abrumadora en favor del gobierno

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