El Gobierno de Colombia propinó el golpe militar más duro a las FARC desde que hace treinta meses comenzaron los diálogos de paz en Cuba con un bombardeo, el jueves, que dejó 26 rebeldes muertos, lo que llevó ayer a la guerrilla a suspender su cese al fuego unilateral e indefinido que inició el 20 de diciembre de 2014.
El presidente Juan Manuel Santos expresó ayer desde Nariño, la Casa Presidencial, que nadie se puede llamar “a engaños”, pues desde que comenzaron los diálogos de paz, ha sido claro en que las operaciones contra la subversión “no se detendrían y no se detendrán”.
Santos ha defendido que la paz se debe negociar en medio de la guerra, sin un cese al fuego bilateral previo, para que las FARC no aprovechen para fortalecerse militarmente, como ha ocurrido en otras negociaciones. Lo contrario piensan los jefes de las FARC, que siempre han reclamado un cese al fuego bilateral.
El bombardeo del jueves sucedió en El Cauca, la misma región en la que la guerrilla dio muerte el 15 de abril a 11 militares que descansaban en un polideportivo.
“No estaba en nuestra perspectiva la suspensión de la determinación del cese al fuego unilateral e indefinido (…), pero la incoherencia del Gobierno de Santos lo ha logrado”, afirmó ayer el Secretariado de las FARC en un comunicado.
Esta decisión hace temer un recrudecimiento del conflicto, una posibilidad advertida por Santos. La Defensoría del Pueblo advirtió de que el Sistema de Alertas Tempranas ha detectado riesgo de “acciones armadas inminentes” de esa guerrilla en diez departamentos del país.
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