Manuel Domingos y miles de obreros están o saldrán de “vacaciones” obligadas de las fábricas de vehículos donde trabajan en Sao Paulo, prueba fehaciente del frenazo que dio la industria automovilística de Brasil, antes superpujante.
“Hay un sentimiento de inseguridad, de pensar que si tenemos que irnos obligados de vacaciones es porque algo no está yendo bien ni en la empresa ni en la economía”, se lamentó Manuel Domingos, de 40 años, trabajador de la fábrica de Ford en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en la zona metropolitana de Sao Paulo.
“Es complicado, no tenemos opción. Es un momento difícil para nosotros los trabajadores”, dijo este obrero casado con una empleada doméstica, con dos hijos.
139,580 empleados tiene actualmente la industria automotriz en Brasil, un 9.5 por ciento menos que en abril de 2014.
La industria automotriz es una de las que ha sentido con mayor fuerza el golpe de cuatro años de magra expansión económica y un quinto de estancamiento, 2015. Incluso, el FMI pronostica una contracción del PIB de uno por ciento este año.
Las ventas y la producción de vehículos en Brasil registraron fuertes caídas en el primer cuatrimestre: se produjo y se vendió casi un veinte por ciento menos que en el mismo periodo de 2014, según la asociación de fabricantes Anfavea.
La representante de distribuidores, Fenabrave, dijo que 250 de las ocho mil concesionarias que hay en Brasil cerraron entre enero y abril, dejando sin trabajo a 12,000 personas.
El sector marcó récords de fabricación en 2013, cuando cada día salían a las calles del país más de diez mil automóviles nuevos, pero comenzó a decaer al año siguiente también resentida por el fin de un ciclo de beneficios tributarios para la industria.
“TENEMOS MIEDO”
Ante este panorama, empresas como Ford, General Motors, Mercedes Benz o Volkswagen han colocado a miles de trabajadores en vacaciones o régimen de “lay off” —una suspensión temporal del contrato con pérdida de algunos beneficios, pero no del salario— para reducir la producción ante las menores ventas.
El sistema de vacaciones descuenta días de descanso y el trabajador sigue recibiendo su sueldo y beneficios.
Según la prensa local, más de diez mil trabajadores han estado en vacaciones o “lay off” este año en todo el país hasta ahora, pero Anfavea dijo que no tiene una estimación oficial.
“Tenemos miedo. Aunque haya un acuerdo con la empresa para asegurar el empleo, nos preocupa pensar que si la crisis se agrava no hay acuerdo que aguante”, declaró Jorge Aparecido Lobo, un trabajador de Volkswagen de 48 años de edad.
Brasil cayó hace poco al octavo lugar como fabricante mundial de vehículos, con una producción en 2014 de 3.15 millones de unidades, 560,000 menos que en el año precedente.
TODO EN CONTRA
Ala decaída economía de Brasil se suma una elevada inflación y tasas de interés, y el agotamiento de un modelo económico que basó parte de su fuerza en el consumo de las familias que salieron de la pobreza en la última década.
“La industria automotriz depende de tres factores: situación económica general, confianza del consumidor y acceso al financiamiento. Actualmente, en Brasil, hay dificultades en estas tres dimensiones”, señaló Stephan Keese, jefe del sector industrial y automotor de la consultora Roland Berger para América Latina.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C