El gran concierto

Está por llegar —el 8 de Junio— al Teatro Nacional Rubén Darío, los compases del concierto para piano y orquesta de Peter Ilith Tchaikovski (1840-1893) del cual se quiso hacer en la predilección un solo concierto, pero el que mantuvo su imagen derivada del virtuosismo como modelo, pieza exigente que ha constituido por su fisonomía excepcional “una prueba de fuego” para toda aspiración que salga avante de las brasas situada en el trono de la consagración cuando el examen se haya hecho en la soledad instrumental al quedar sola —en mutis— la orquesta. Se escuchará una de las melodías más sublimes a las mayores trivialidades.

Está por llegar —el 8 de Junio— al Teatro Nacional Rubén Darío, los compases del concierto para piano y orquesta de Peter Ilith Tchaikovski (1840-1893) del cual se quiso hacer en la predilección un solo concierto, pero el que mantuvo su imagen derivada del virtuosismo como modelo, pieza exigente que ha constituido por su fisonomía excepcional “una prueba de fuego” para toda aspiración que salga avante de las brasas situada en el trono de la consagración cuando el examen se haya hecho en la soledad instrumental al quedar sola —en mutis— la orquesta. Se escuchará una de las melodías más sublimes a las mayores trivialidades.

Otra de las obras felizmente susceptibles de ser representada es La Quinta Sinfonía puesta como un auto-retrato proclive a ser ensayada con el esmero pertinente. Tanto en el concierto como en la sinfonía van a sobresalir los clarinetes sobre todo cuando la introducción sea lenta al advertirse el registro más bajo en lo que siempre el autor quiso representar.

El concierto para piano es conocido en Nicaragua por haber sido usado como tema central de la novela de Félix B Cagñet: El Derecho de Nacer, en Radio Mundial que cautivó a las generaciones del sesenta en cuyo otoño viviente repercuten las melodías de entrada y de fondo del concierto que popularizó al gran ruso. Se le recordaba con “tatareo” jubiloso y lloroso, cada vez que desfilaban aquellas escenas tejidas con los sentimientos interiores. Fue el diseñador de las escenas musicalizadas, Marco Aurelio Morales, quien puso en boga al compositor, el arquitecto de aquellos puentes musicales que estuvieron encima de los ríos melancólicos…

Cultura concierto archivo

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