Los motociclistas que protestan por las elevadas multas de tránsito, han vuelto a salir a las calles a manifestar su inconformidad.
Durante la nueva protesta realizada el domingo pasado, los motociclistas recorrieron varias calles de Managua y al final se situaron frente al cuartel policial Ajax Delgado (que fue la cárcel de La Aviación en la época somocista), donde dispararon morteros y quemaron llantas; acción que se acostumbra realizar en las protestas supuestamente para intimidar a las autoridades, pero que más bien atemoriza a la gente y aumenta la contaminación ambiental.
La protesta pacífica es un derecho fundamental de los ciudadanos, al cual no se debe renunciar aún cuando sean muy pocas las personas que se atreven a protestar. Pero además, los motociclistas tienen razón en su protesta contra las multas onerosas y los abusos policiales.
Incluso el sector empresarial está claro de esta situación, pues, según escribió el presidente del Cosep en su artículo de opinión publicado ayer en este diario LA PRENSA, durante un reciente encuentro con los mandos de la Policía los empresarios les externaron su “preocupación en relación a la enorme cantidad de multas que están aplicándose, la corrupción que se está generando y algunos problemas de maltrato a la ciudadanía”.
No cabe duda de que las multas de tránsito son muy elevadas en relación con el ingreso promedio de los nicaragüenses, y muchas veces son impuestas injustamente por los oficiales de tránsito, tanto a motociclistas como a quienes manejan otros vehículos automotores. Sin embargo, también hay que señalar que si bien algunos conductores respetan las reglas de tránsito y conducen sus vehículos correctamente, muchos otros, sobre todo motociclistas, merecen ser multados por la forma irresponsable en que suelen conducir.
Cualquier persona que conduce vehículo habitualmente, se da cuenta de los abusos que cometen muchos motociclistas. Para ellos no existen o no tienen validez las reglas de conducción ni las señales de tránsito, las respetan solo cuando advierten la presencia de policías de tránsito y muchas veces ni siquiera ante ellos.
Los líderes de las protestas de motociclistas deben reconocer ese hecho evidente y preocuparse también por promover la responsabilidad de conducción vehicular de sus defendidos.
Está muy bien que protesten porque las multas son desmedidas. Es legítimo protestar por el abuso y la corrupción de los policías, que muchas veces multan a quienes no han cometido infracción, solo por conseguir la “mordida” o recaudar dinero para la institución policial. Y es oportuno que exijan una reforma de la Ley de Tránsito, en la que se tome en cuenta el interés de los motociclistas y conductores de vehículos en general.
Sin embargo los líderes de los motociclistas también deberían asumir la responsabilidad de desarrollar campañas de educación vial para ellos mismos, incluso por su propia conveniencia, porque en los accidentes de tránsito ellos son quienes por lo general salen peor parados, muchas veces con fatales consecuencias.
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