Los esfuerzos por mostrar el lado bueno de La Carpio se han multiplicado. A través del teatro, ballet y actividades deportivas; 11 niños y adolescente han encontrado espacios de convivencia sana dentro y fuera de este asentamiento humano, considerado el más grande con población inmigrante en Centroamérica.
Los menores, casi todos hijos de inmigrantes nicaragüenses, son desde 2013 parte del Taller Permanente Teatro de Paz (TPTP), un programa desarrollado desde finales de 2012 por Grupo Masaya, un colectivo que aunque tiene el mismo nombre de una ciudad en Nicaragua, curiosamente fue creado hace más de 7 años en Venezuela para investigación, diseño, ejecución y evaluación de proyectos socio-educativos y culturales orientados a fomentar la convivencia armónica a través del teatro en comunidades con altos índices de violencia.
La Carpio, una comunidad marginal donde habitan entre 30 y 35 mil personas, muchas en condiciones de pobreza; es considerada una de las zonas más peligrosas del país. Al menos es lo que más se conoce de ella a través de los medios de comunicación.
Con este gran estigma, Masaya empezó a trabajar con La Voces del Viento, el taller de teatro que procura que a 2018 estos 11 menores sean facilitadores, es decir, que enseñen sobre teatro una vez terminado el ciclo de aprendizaje.
El programa de tiene tres módulos: el primero se enfoca en temas de autoestima y trabajo en equipo, el segundo en herramientas teatrales y el tercero en el montaje de una obra; según Ricardo Salas, venezolano radicado en Costa Rica y Pedagogo de la Universidad Católica Andrés Bello, miembro además del Grupo Masaya.
Este grupo de teatro juvenil ha montado obras como Perdidos en el bosque y Al mal tiempo buena cara; que aborda temáticas de buena convivencia y a ser feliz con lo que se tiene.
“El teatro me ha servido para crearme una personalidad. Yo era muy tímido y ahora puede comunicarme aquí y en la escuela”, comentó Johan Mairena, uno de los adolescentes de Las Voces del Viento.
Un proyecto como este ayuda a mejorar las relaciones humanas y evitar entornos de violencia dentro y fuera de la comunidad, según Salas.
Las obras montadas en Las Voces del viento, se han presentado en diversos escenarios del país.