“Es el país más explosivo del mundo”, escribió el geólogo y vulcanólogo estadounidense Alfred Rittman refiriéndose a Nicaragua después de estudiar los volcanes de la región. Jaime Incer Barquero, experto en temas de ambiente, concuerda por completo con esta teoría. En su libro “Desastres Naturales de Nicaragua”, Barquero aclara que en el centro del istmo centroamericano, Nicaragua también es el país de en medio del Anillo de Fuego de Pacífico. Una cadena explosiva que se extiende desde Guatemala hasta Panamá.
Además, según Dionisio Rodríguez, director del Instituto de Geología y Geofísica-Cigeo de la Unan, el territorio nicaragüense está justo en medio de la ruta de los huracanes. “Lo que nos deja expuestos a dos grandes grupos de riesgos a desastres: “los de origen tectónico y los de origen hidrometeorológicos”, dice.
Así pues, en Nicaragua han ocurrido en el pasado terremotos, erupciones, huracanes, maremotos, tormentas eléctricas, deslizamientos e inundaciones. Y el riesgo de que se repitan estas “siete plagas” es tan incierto como posible. “El problema de todo esto es que son fenómenos que no podemos predecir con exactitud”, lamenta Incer Barquero.
“Ahora estamos tranquilos pero dentro de tres días podrían anunciar que viene un huracán. Con los terremotos ni siquiera eso. En el caso de los volcanes al menos dan un espacio para evacuaciones, la mayoría ‘avisa’, pero en realidad lo único que nos resta personalmente es rezar, tratar vivir en un lugar seguro y como país detener el despale, los cultivos en laderas e intentar detener los efectos del cambio climático”, dice el experto.
Plaga 1: Erupciones
En Nicaragua hay 15 volcanes activos, lo que lo convierten en el tercero con más volcanes con actividad relativamente frecuente después de Guatemala y El Salvador, según una clasificación realizada por el Smithsonian Institution: “Catálogo de Volcanes del Mundo”. Aunque Incer Barquero menciona otras construcciones volcánicas que no fueron incluidas en el estudio como el volcán Casita, Chonco, Santa Clara y Asososca y otras estructuras volcánicas que “duplican el número de los catalogados y hacen a los volcanes nicaragüenses el grupo más activo”, escribe en su libro “Desastres Naturales de Nicaragua”. La alineación de estructuras volcánicas de Nicaragua se extiende por unos 300 kilómetros desde el Golfo de Fonseca, hasta el Lago Cocibolca, la línea cuanta con unas 30 formaciones. En Nicaragua, y Centroamérica, tanto las erupciones como los terremotos se dan por la presión que ejercen entre sí dos placas tectónicas importantes: La placa Cocos y la placa Caribe.
Plaga 2: Tormentas eléctricas
Esas descargas eléctricas, chispeantes que llamamos rayos se pueden dar sobre las nubes o entre una nube y la Tierra. En las nubes en que se forman se encuentran fuertes corrientes de aire, turbulencia, temperaturas muy bajas y hasta cristales o granizos. El rayo es uno de los fenómenos más peligrosos de la atmósfera y dura pocos segundos. La tormenta eléctrica se da cuando el aire caliente de la tierra se eleva a gran velocidad y se encuentra con aire el frío de las nubes. Ya en el seno de las nubes se desprenden partículas heladas que liberan energía. En Nicaragua la región que más experimenta tormentas eléctricas y rayos es Occidente, en sitios donde incluso personas han muerto impactadas por un rayo.
Plaga 3: Maremotos
El maremoto o Tsunami no es más que un terremoto, pero dentro del mar. Según Dionisio Rodríguez, son eventos poco comunes, que dan espacio a evacuaciones por la forma en que se dan. En Nicaragua solamente se tienen registros de un tsunami que provocó daños en la costa del Pacífico nicaragüense en 1992. Pero aunque los tsunamis son más escasos que los otros fenómenos tienen una alta capacidad destructiva. Los tsunamis se forman en zonas de «subducción» donde una placa oceánica se desliza bajo una placa continental. El Tsunami es una gran ola que se propaga a una gran velocidad que puede superar los 800 kilómetros por hora, y aunque a medida que se acerca a la costa pierde velocidad -similar a lo que sucede con los huracanes- la columna irrumpe en la playa y causa destrozos o lo arrasa todo, dependiendo de su magnitud.
Plaga 4: Huracanes
La posición geográfica nicaragüense justo a la mitad de dos océanos, tampoco la deja en ventaja para los fenómenos del clima: está en medio de de dos distintas corrientes de aire, la del Océano Atlántico y la del Océano pacífico y casualmente “justo en el centro de la ruta de los huracanes”, dice Dionisio Rodríguez. Estas corrientes “producen desde ligeras brisas refrescantes hasta violentos huracanes destructivos”, menciona Incer Barquero. Los más potentes pueden atravesar todo el territorio y causar estragos desde la Costa Atlántica hasta Occidente, como el Huracán Mitch. De estos fenómenos se derivan otros impactos como inundaciones y deslaves.
Plaga 5: Deslaves
Los deslaves o deslizamientos son descensos masivos y relativamente rápidos de distinto material a lo largo de una pendiente. Este material se mueve como una masa única y puede contener tierra, arena, lodo, etc, dependiendo de la superficie de donde se desprenda.
El principal motivo de ese “desprendimiento” de tierra es por la absorción de agua a una profundidad determinada, “la tierra, rocas y arena se afloja por las grandes cantidades de agua y se desplaza por las pendientes, laderas de los volcanes”, dice Dionisio Rodríguez. Estos deslizamientos y deslaves están asociados a los movimientos tectónicos y a los fenómenos climáticos. En Nicaragua también suceden por la forma irregular en que se construye. Otras causas de deslaves y deslizamientos son los sismos, despales, erosión de cuencas hídricas, construcción de puentes y carreteras y agricultura en las laderas, según Jaime Incer Barquero.
Plaga 6: Terremotos
La corteza terrestre ha sido presionada por el magma a través de los años. Esta presión asciende y es la misma que forma volcanes, según el geólogo Dionisio Rodríguez. Centroamérica y particularmente Nicaragua se encuentran en riesgo por un “proceso de subducción” que es el “hundimiento” de la placa Cocos por debajo de la Placa Caribe y es la que provoca alta actividad sísmica en toda la región. Esta subducción ha ocasionado fracturas a lo largo de cientos de kilómetros debajo de los océanos y continentes conocidas como “fallas”, las más grandes forman placas tectónicas por donde circulan grandes corrientes de energía que van dividiendo las porciones de tierra y provocando terremotos a diestra y siniestra.
Plaga 7: Inundaciones
Sin contar con los huracanes que son los principales causantes de inundaciones, en Nicaragua al menos 12 grandes inundaciones han causado daños en distintas ciudades. Estos han ocurrido principalmente bajo el fenómeno meteorológico conocido como “La Niña”, dice Jaime Incer Barquero, este ocasiona grandes precipitaciones de lluvia que provoca desbordes parciales o totales de ríos e inundaciones en zonas bajas. Los meses en que más se ha presentado este tipo de desastres son septiembre y octubre. Además de este fenómeno, cada año se sufren inundaciones producto el crecimiento desordenado de las ciudades y la mala ingeniería de cauces y drenajes a nivel nacional.

