Un grupo de hombres armados mató ayer miércoles a por lo menos 45 personas en un autobús que transportaba musulmanes chiíes en Pakistán, en un nuevo ataque contra la minoría religiosa del país. Los atacantes obligaron a los pasajeros a bajar las cabezas antes de matarlos a tiros.
No se está claro quién es el responsable de la masacre en Karachi, ya que se lo atribuyeron a un grupo disidente del Talibán paquistaní y otro afiliado al grupo Estado Islámico. En los últimos meses algunos combatientes talibanes han jurado lealtad al grupo extremista que ocupa un tercio de Irak y Siria, en lo que describen como un califato.
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