Carmen Grau

Mediterráneo en crisis

El horror que se vive en el mar Mediterráneo desde hace no ya semanas, ni meses, sino años es un terror silencioso y oscuro pues la tragedia se hunde en sus aguas sin despertar al mundo. Los sueños de familias enteras atracan en un fondo que hoy es sinónimo de vergüenza en un planeta polarizado. Este mar del medio divide una tierra de la que se huye de otra que no sabe cómo actuar ante la avalancha de desesperación vecina. Los motivos no son nuevos: conflictos armados, guerra, hambre o búsqueda de una vida mejor. Desgraciadamente las formas de huir son múltiples. A pie hasta Turquía y cruzando la frontera griega o búlgara. Embarcando a toda la familia para escapar del miedo y arriesgando la vida cerca de la isla italiana de Lampedusa, el estrecho de Gibraltar o hacia las islas Canarias en el Norte de África. Hiriéndose de gravedad al saltar la valla de Ceuta o Melilla para entrar en suelo español. Niños y embarazadas que pagan un pasaje rumbo, con suerte, a donde sea. Sin suerte, a la muerte.

Mientras, los líderes europeos se reúnen escandalizados. El hundimiento de miles de desconocidos les señala con el dedo y aunque en Europa ya se habla de recuperación económica cada país teme tambalearse debido a la presión social interna y unos recursos exiguos. En lugar de unirse ante la adversidad creando una política conjunta de inmigración, afloran los proteccionismos. Los expertos hablan de tragedia sin solución fácil, pero la dimensión de este éxodo in crescendo requiere de una Unión Europea (UE) resolutiva a la cabeza. Lo que ocurre en Italia repercute en Inglaterra, aunque se bañen en mares distintos. Del mismo modo que lo que sucede en Siria está afectando a toda la región. El problema del vecino hoy, es nuestro problema mañana. O en sabiduría popular, cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.

En realidad hace años que van aplicándose políticas de contención. Vallas más altas, muros doblemente reforzados, herméticas fronteras, patrullas marítimas insuficientes y centros de acogida desbordados. Estos parches fronterizos y perseguir a las mafias que se lucran no frenará a los que ya no tienen nada que perder. Buscar refugio o asilo es un derecho desde la Segunda Guerra Mundial. Europa está en una encrucijada y el significado del concepto solidaridad queda, tanto de puertas para dentro de la UE como con los vecinos más lejanos, olvidados. Habría que preguntarse entonces por qué, si las personas desamparadas que se lanzan al mar no caben en estas tierras, no se aúnan fuerzas internacionales para hacer de sus hogares países habitables. Imposible dirán algunos. No se puede solucionar la situación de Siria, Eritrea, Nigeria, Libia y un sinfín más de la noche a la mañana. Entonces tendremos dos mundos opuestos confrontados en un mismo mar.

Así las cosas, finalmente llegará el verano al Mediterráneo. El buen clima traerá más barcas con destino incierto. También como todos los años, las playas del sur del Mediterráneo recibirán a miles de turistas en vacaciones. Se bañarán en la costa y disfrutarán de un clima privilegiado con la seguridad de estados de derecho. Contemplarán un mar, antaño cuna de civilizaciones, agradecido en su oleaje y de aguas templadas. El tiempo transcurrirá entre brillantes mañanas y noches de brisa alegre. Solamente en unas costas. En la otra mitad de ese mar, más al fondo en el horizonte, existe otro paisaje. Dos angustiantes cuadros toman forma. Uno es El grito, de Edvard Munch, representando a ese ser humano que clama al mundo, pidiendo auxilio, comprensión. Quizá solidaridad. El otro cuadro sería el que Pablo Picasso pintaría en este siglo, tomando como modelo el sufrimiento que desprende todo un pueblo arrasado en el Guernica. Sin duda, la desesperación humana se hunde en el mediterráneo.

La autora es periodista.
Opinión crisis Mediterráneo archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 11 años

    Los paises europeos sanguinarios com siempre son responsibles de łas atrocidades que cometen en Yemen Libia’ Egipto y otròs paises n Africa en los cuales usan drones venden armas y respaldan dictadores geńocidas côn el fin de explotar y dominat estas naciones. el resultado de estas practicas es la émigracion pues la gente no tienen otra alternatîva para aliviar la situcion diabołica qùe sus pases hòy viven

  2. Pabo Tagore
    Hace 11 años

    Coincido con usted, pero veamos el fondo del asunto. Libia, Siria E irak tenian uno de los mejores niveles de vida en el medio y cercano oriente. Europa y EU los llevo a la época delas cavernas. La migracion de libia y siria era csi nula anes de la guerra. Ahora atacan a los que trasladan a los emigrnates y la verdad es que buscan como no salgan de sus países xq no los quieren en la Culta y Noble Europa. No se corte ahora sus venas de sangre azul no vaya ser que se tiñan de rojo

  3. noe gil
    Hace 11 años

    el fenomeno de la emigracion de los paises pobres a los paises ricos no es nuevo pero se ha incrementado de forma alarmante a partir de los años 80s !! por muchos años los paises ricos dividieron el mundo entre el bloque sovietico ,el 1er y el 3r mundo pero ya no es asi los cambios economicos y tecnologicos han interconectado al mundo ya no es posible ignorar la tragedia humana es hora que los gobiernos democraticos se unan y pongan manos en el asunto en paises desde Siria hasta Nicaragua.

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