Una revolución energética, basada en la regulación del mercado y la potenciación de las renovables, será clave para hacer crecer Latinoamérica en las próximas décadas, señalaron ayer líderes del sector en el Foro Económico Mundial sobre América Latina.
El presidente y director ejecutivo de la eléctrica española Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, señaló los avances de México con la reforma energética, al contar con «seguridad legal» y «respeto de términos» en la sesión «Perspectivas regionales en materia energética». «Si vamos a tardar 40 a 60 años para recuperar la inversión inicial, esta seguridad legal es de gran importancia», resaltó.
México se embarcó a finales de 2012 en un proceso de reformas estructurales como la energética, que abrió el sector a la iniciativa privada tras casi ocho décadas de monopolio estatal.
El director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, destacó que el país busca «aumentar la producción», aunque reconoció los retos para la compañía estatal al tener que establecer alianzas con firmas privadas.
Pemex, que en 2015 afronta un recorte de 4.046 millones de dólares en el presupuesto, busca «mitigar riesgos» con «socios mundiales», para «no rebasar los presupuestos establecidos para construcción» de infraestructura, comentó.
Según el presidente ejecutivo de Amec Foster Wheeler, Samir Brikho, reformas energéticas como la mexicana o colombiana deben gozar de un «marco regulatorio muy fuerte» que «exista más allá del mandato político».
A pesar del bajo precio del petróleo, la región (y el mundo) no deben perder de foco el uso de energías renovables, coincidieron los especialistas. Para 2030, Brikho estimó que el carbón seguirá siendo el energético más utilizado, representando el 25 por ciento, mientras que el petróleo se mantendrá en 20 por ciento y el gas aumentará, especialmente por el uso del licuado para el transporte.
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