Me parece excelente el ensayo de León Núñez La vacuna contra la rabia , publicado en LA PRENSA del 2 de marzo de 2015, debido a que nos explica de manera muy amena, el porqué la “clase política opositora’’ no alienta a sus seguidores a tomarse las calles para protestar contra los precios del combustible y la energía eléctrica, contra los precios de la canasta básica, contra un Canal que no tiene estudios de impacto ambiental ni social, contra las expropiaciones de tierras de cientos de miles de familias campesinas, contra la tarjeta TUC, contra las violaciones a la Constitución, contra el terrorismo de estado, contra la partidización de las fuerzas armadas, contra el irrespeto a la bandera nacional al compararla con una bandera de un partido que sabemos es minoritario, contra el despilfarro de las arbolatas y los megarótulos del dictador, contra los vicios de la cedulación, contra los fraudes electorales, contra la malversación de donaciones, contra el desempleo, contra las violaciones a los derechos humanos y la libertad de expresión, contra los altos intereses de los préstamos bancarios y tarjetas de crédito y un largo etcétera de razones para protestar contra este gobierno de facto.
Nos dice Núñez que hay políticos “vacunados” o sea que han vendido sus conciencias y reciben prebendas a cambio de su silencio. Hay políticos “que quieren ser vacunados” y se acercan al poder para lograr su parte del botín. Y hay políticos que no quieren ser vacunados (o sea que sus conciencias no están en venta), pero que “son tan pocos y con tan poca incidencia que en realidad no sirven para nada, por lo que Ortega continuará 28 años más en el poder”.
Creo que podría agregarse a otro tipo de políticos: los que aparentemente no han sido vacunados ni quieren ser vacunados, pero que son capaces de realizar elaborados análisis de la realidad política, no obstante, como los dioses del Olimpo, no son afectados por esta y a pesar de conocer las respuestas no hacen nada para llevarlas a la práctica, como los honorables miembros de la peña del bejuco de nuestro amigo León Núñez.
Finalmente, debe agregarse una clase más de “políticos”: los que sabemos que los métodos no violentos para debilitar y derrocar a las dictaduras incluyen más de cien tipos de acciones políticas, sociales y económicas y que muchas de ellas están siendo puestas en práctica por diferentes grupos de patriotas, quizás con diferentes objetivos, pero con el interés común de vivir en una república donde se respete el estado de derecho; los que ni vivimos de la política ni buscamos prebendas, que no nos vendemos ni nos rendimos, los que además de escribir artículos y hablar en los escasos medios de comunicación independientes (aunque tengamos miedo porque sabemos de lo que son capaces), salimos a las calles, aunque seamos pocos, porque no hemos perdido la esperanza de que tanta agresión contra el pueblo provoque que un día ese pueblo, como los volcanes, estalle sin esperar órdenes de nadie y sin que ninguna fuerza humana ni técnica pueda detenerlo
Confío en que no tendremos que esperar 28 años para verlo.
El autor es Cirujano General y Directivo Nacional del Partido Acción Ciudadana (PAC).
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