Cuando conversamos sobre maltrato escolar siempre lo hacemos en referencia a los maltratos efectuados y recibidos entre alumnos o incluso de alumnos a profesores, algo bien común ya en los años superiores de secundaria.
Pero existen innumerables casos en donde los que se ven sometidos a agresiones y humillaciones son los alumnos y los victimarios son ni más ni menos que los encargados de su formación. Una realidad que va creciendo día tras día y que se convierte en una preocupación no siempre revelada.
La mayoría de especialistas en el tema de maltrato escolar (bullying) están de acuerdo en que no se trata de un episodio esporádico, sino persistente, que puede durar semanas, meses e incluso años. Así pues, los especialistas definen el bullying como “la violencia mantenida, física o mental, guiada por un individuo o por un grupo, dirigida contra otro individuo que no es capaz de defenderse a sí mismo en esta situación, y que se desarrolla en el ámbito escolar”.
Una de las modalidades de bullying que más notoriedad ha cobrado, porque existe como tal desde que hay educación institucional es la que se denomina como acoso escolar de profesores a alumnos, a veces pasada por alto o disfrazada como ejercicio de poder o de autoridad.
El estudio del bullying se ha vuelto una ciencia, millares de libros escritos sobre el tema, psicólogos especializados en la materia y ahora en los circuitos escolares de los EE.UU. y Europa, hay comités especializados trabajando tiempo completo para los análisis de los casos presentados y dar sus recomendaciones a quienes tienen que dictar resolución.
El Ministerio de Educación (Mined) ordenó el cierre del Jardín Infantil Montessori tras comprobar los hechos de maltrato escolar denunciados, según parece, por un cómplice en la comisión de los mismos y motivado por resentimientos por un eminente despido. No conozco de ningún caso fuera de Nicaragua, donde un colegio haya sido cerrado por la falta de un profesor o director de un colegio por maltrato o acoso hacia un alumno.
Habría que cerrar casi la mitad de los colegios de Nicaragua, pues según estudio del Harvard Graduate School of Education (2012), indica que las cifras de maltrato escolar en Latinoamérica andan por el 20 por ciento de la población estudiantil (uno de cada cinco), que a su vez está considerado como los más altos en comparación con las demás zonas del mundo.
El Mined necesita de manera urgente crear las instituciones especializadas en la materia a nivel nacional para poder inspeccionar y mantener de manera continua un control adecuado sobre las instituciones de enseñanza infantil, primaria y secundaria, públicas y privadas del país y evitar en la medida de la posible el maltrato escolar en nuestras escuelas.
Es necesario que el Mined a través de entendidos en la materia elabore una guía o manual para la debida convivencia escolar desde la perspectiva docente donde se desarrollen los indicadores necesarios de convivencia y no violencia en las escuelas y sirva como término de referencia para evitar y poder determinar la existencia de actos de maltrato escolar.
Quizá así se pueda evitar dentro de lo posible lo sucedido en los últimos días.
El autor es abogado.
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