Los primeros resultados de las elecciones legislativas de ayer en Israel dan una clara ventaja de siete escaños, con el treinta por ciento de las urnas escrutadas (3,045) al derechista Likud, del primer ministro Benjamin Netanyahu, sobre el Campo Sionista, de centroizquierda, cuyo candidato a primer ministro era Isaac Herzog, por lo que hasta ese momento, el Likud obtendría 32 escaños, y el Campo Sionista 25, informó la Comisión Electoral.
Cientos de personas se congregaron anoche (hora local) en Tel Aviv para dar la bienvenida a Netanyahu, a quien dan por hecho que será de nuevo el primer ministro.
“Creo que la coalición que llegará en el futuro será una de centroderecha ya que esta vez es muy difícil tener un Gobierno unido (…) los laboristas se han radicalizado y por eso partidos como Meretz apenas han alcanzado representación”, expresó sonriente Gila Gmaliel, diputada por el Likud.
Por su parte, analistas políticos y miembros de la actual oposición recomiendan esperar no solo al recuento de los votos sino al desenlace de las negociaciones que las diversas formaciones pueden desarrollar en las próximas jornadas, ya que el Gobierno de Israel lo lidera el partido con más capacidad para establecer una coalición estable y no el más votado.