Muchos pidieron una intervención militar que acabe 12 años de gobierno del Partido de los Trabajadores, el mismo día que se cumplieron treinta años del retorno de la democracia tras una dictadura militar (1964-1985). LA PRENSA/EFE/SEBASTIÃO MOREIRA

Millón y medio contra Rousseff

Un millón de brasileños se manifestaron ayer pacíficamente en Sao Paulo, según la Policía, y medio millón más en 83 ciudades de Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff, que enfrenta un complejo cóctel de tensión social, política y económica

Un millón de brasileños se manifestaron ayer pacíficamente en Sao Paulo, según la Policía, y medio millón más en 83 ciudades de Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff, que enfrenta un complejo cóctel de tensión social, política y económica derivada en parte del gran escándalo de corrupción en Petrobras, y con una popularidad en 23 por ciento. Las protestas igualaron las espontáneas marchas callejeras de junio de 2013.

[doap_box title=»URGE REFORMA» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Tras las protestas, el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, sostuvo que el actual “sistema electoral anacrónico es la principal puerta de entrada de la corrupción al país” y que por eso es urgente una reforma política que ponga fin a la financiación empresarial de las campañas electorales. “Las manifestaciones contrarias al Gobierno son legítimas. Lo que no es legítimo es el golpismo, la violencia, el ‘impeachment’ infundado que daña la democracia”, dijo Miguel Rossetto, ministro de la Secretaría General de la Presidencia. Otras marchas realizadas el viernes en apoyo de Rousseff y Petrobras por sindicatos afines al PT reunieron a 175,000 personas, según organizadores, y 33,000 según la Policía.[/doap_box]

“Hoy somos miles y miles de personas que pedimos el ‘impeachment’ (destitución) de Dilma Rousseff. El Gobierno está en una situación lamentable”, dijo Rubens Nunes (26), asesor jurídico del Movimiento Brasil Libre, uno de los grupos que organizó la protesta en las redes sociales, desde lo alto de uno de los grandes camiones que lideraban la marcha en Sao Paulo.

Unas cincuenta mil personas marcharon hacia el Congreso en Brasilia, según cálculos de la Policía. El hartazgo de la corrupción parecía ser la amalgama de muchos manifestantes que reclamaban incluso la protección del Acuífero Guaraní.

Rita Souza, una productora televisiva de 50 años, llevaba una pancarta que decía: “Intervención militar ya”. “No estoy pidiendo un golpe (de Estado), sino una intervención constitucional para llamar a nuevas elecciones limpias, sin urna electrónica, sin la manipulación del PT. ¡Que se vayan todos para Cuba!”

El escándalo del “Petrolao” develó que las principales empresas constructoras destinaron millones a las campañas electorales del PT y otros partidos de la coalición, a cambio de contratos con la petrolera estatal.

“El Gobierno debe descender del pedestal, llamar a la sociedad civil, a sus aliados, convocar al país para intentar una suerte de pacto porque podría estar en juego su propia sobrevivencia”, dijo el analista político de Brasilia, André César.

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