El parlamento de Venezuela debe aprobar mañana, en sesión extraordinaria, los superpoderes antimperialistas reclamados por el presidente Nicolás Maduro, el martes, para enfrentar a Estados Unidos.
El presidente estadounidense declaró la semana pasada en un decreto la situación política en Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria e incluyó sanciones contra siete funcionarios venezolanos a los que se les impedirá ingresar a Estados Unidos y se les congelarán sus bienes en ese país.
Maduro pidió por segunda vez en su gobierno una Ley Habilitante, con la cual puede gobernar por decreto. A finales de 2013 obtuvo la primera para combatir lo que define como una guerra económica de la oposición y durante un año sancionó una cuarentena de leyes, pero al mismo tiempo las cifras económicas de Venezuela siguieron en franco deterioro.
Analistas han señalado el riesgo de que la ley habilitante antimperialista sea utilizada por el Gobierno para cerrar espacios de movilización política en un año en que se celebran cruciales elecciones legislativas, a las que el chavismo llegaría con unos veinte puntos de desventaja ante la oposición, según las encuestas.
Para el catedrático universitario Carlos Luna, esta habilitante es sumamente peligrosa porque el presidente podría legislar sobre libertades individuales, enunciadas como garantías individuales constitucionales para ser un muro de contención ante los abusos del poder. Estaríamos en un estado de excepción disimulado, una caja de Pandora donde empiezan las persecuciones a los que se consideren aliados del imperio, de Estados Unidos, declaró.
“La jugada parece obvia (…): crear un clima apropiado para un estado de excepción”, comentó el politólogo John Magdaleno, quien incluso no descarta la suspensión de las elecciones.
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