Después de 65 años de enamorar al público con uno de sus cuentos de hadas más emblemáticos, Disney convierte ahora a Cenicienta en una princesa de carne y hueso en una película que busca reinventar el personaje sin renunciar a la magia y la fantasía.
La madrastra —interpretada por una elegante Cate Blanchett— sigue siendo tan cruel como siempre, el hada madrina —Helena Bonham Carter— transforma una calabaza en una suntuosa carroza de oro, Cenicienta pierde su zapatito de cristal tras bailar con el príncipe y todo termina en un final feliz. Pero el director irlandés Kenneth Branagh se permite algunas concesiones en la trama para descubrir un poco más a la protagonista.
La actriz Lily James se convierte en este delicado personaje de tez blanca, cabellos dorados, voz dulce y que ha hecho soñar a generaciones de niñas. “Al fin y al cabo se trata de una chica con fe, amable y valiente”, contó el director durante una charla con periodistas en Los Ángeles.
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