La economía costarricense ha desmejorado tanto, que los ciudadanos y los empresarios están perdiendo la confianza en el gobierno y en el país mismo. La fuga de empresas hacia otros países, el aumento del desempleo y la desaceleración económica han sembrado un panorama sombrío de críticas al sistema y usan de pretexto el costo de la energía como razón de la huida de inversiones.
La cifra registrada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), sobre el desempleo durante el último trimestre de 2014 fue de 9.7 por ciento, superior al 8.3 por ciento del mismo período en 2013.
Más que un dato, el porcentaje del año pasado refleja que son 220,175 personas las que no tienen trabajo a causa la desaceleración de la economía y crecimiento de actividades poco intensivas en mano de obra, según el Ministro de esta cartera, Víctor Morales.
De acuerdo con el Banco Central de Costa Rica, la economía del país creció un 3.4 por ciento durante 2013 y 3.5 por ciento en el 2014. Para 2015 la proyección del crecimiento es la misma del año anterior.
El país terminó el año pasado con siete meses continuos de desaceleración, siendo la manufactura y el sector agropecuario los que reportaron la mayor contracción, frente al mismo período de 2013.
El cierre de la planta de procesos que tenía en Costa Rica la multinacional Intel, a pocos días de asumir el nuevo gobierno en mayo de 2014, generó recesión en manufactura, y de paso marcó el inicio de noticias desalentadoras con el cierre de empresas o traslado de operaciones a otros países por los altos costos para producir en Costa Rica.
Bank of America, Cartex, Yanber y Bagelmens fueron parte de las empresas que cerraron el año pasado. Recientemente la cadena de comida rápida Burger King cerró cuatro restaurantes. También cerró Wendys, franquicia que dejó desempleadas a 110 personas.
La última mala noticia del sector provino de Jacks, empresa símbolo nacional que anunció que en los próximos cinco años se trasladará el cincuenta por ciento de su producción hacia Estados Unidos, El Salvador y Nicaragua.
Algunas cierran por saturación del mercado, como el caso de los restaurantes de comidas rápidas, pero entre todas alegan problemas como alto precio de la electricidad y los combustibles, deficiencias en la infraestructura pública, tramitología estatal, inseguridad sobre el rumbo económico del país y hasta el contrabando de mercadería.
El contrabando de mercancías principalmente desde Panamá y de medicinas desde Nicaragua, afectan la competitividad de las empresas en el país, según Francisco Llovet, presidente de la Cámara de Comercio de Costa Rica, quien citó que solo el año pasado el gobierno dejó de percibir unos cien millones de dólares en impuestos por contrabando de licores y cigarrillos.
La merma en la competitividad también se da por el comercio informal, según Llovet, dado que cerca del cuarenta por ciento de este se realiza bajo la irregularidad.
DESENCANTO GENERALIZADO
Todo este panorama ha generado preocupación en el sector empresarial, el cual asegura que son más las empresas que han cerrado en el último año, aumentando así el desempleo.
La ciudadanía en cambio, desencantada, dirige las críticas hacia el gobierno de Luis Guillermo Solís, al verlo como incapaz de poder resolver cada crisis; aunque especialistas coinciden que tales problemas datan desde la crisis económica mundial de 2008.
El setenta por ciento de los empresarios no prevé nuevas contrataciones en 2015 y el 38 por ciento cree que el clima de negocios de Costa Rica en este momento está peor que hace un año.
La confianza de los empresarios hacia la economía cayó un ocho por ciento en el primer trimestre del año, según encuesta de la Unión de Costarricense de Cámaras de la Empresa Privada (UCCAEP).
La pérdida de confianza se traduce en menores inversiones, y por ende, en menor generación de empleo. Según la encuesta, 7 de cada 10 empresarios descarta hacer nuevas contrataciones en 2015, y el 14 por ciento prevé despidos. Es una noticia desalentadora en medio del crecimiento del desempleo en el país, dijo Ronald Jiménez, presidente de la Uccaep.
El presidente Solís descartó que los empresarios estén boicoteando a su gobierno por medio de la salida de empresas, pero sí ve una fijación excesiva sobre el problema.
Creo que hay valoraciones que hacen algunos sectores privados, dijo el politólogo e historiador, quien se convirtió en mandatario el año pasado con un discurso de cambio.
Se les coloca un énfasis que a mí me parece excesivo a los despidos, las salidas de unas cuantas empresas y no el favorecimiento de la inversión extranjera que masivamente genera empleos en otros sectores, aseguró el mandatario, señalando además que los problemas de desempleo en el país datan de años y no de meses.
CULPAN A LA CRISIS GLOBAL
El Ministro Morales atribuye los problemas de desempleo a la desaceleración económica. Existe una desaceleración de la demanda de la mano de obra que se da desde enero del año 2014, entonces ese incremento se trata de causas de naturaleza estructural y no coyunturales, asegura el ministro.
Los datos que estamos identificando no es responsabilidad del Gobierno de Luis Guillermo Solís, añade. Otro elemento que causa desempleo, de acuerdo con Morales, se debe a la baja calificación de la mano de obra, dado que el sesenta por ciento de quienes buscan trabajo no tiene secundaria aprobada, todo un drama nacional, como él mismo lo califica.
El economista Luis Paulino Vargas, sostiene que los problemas económicos con deterioro del empleo incluido los padece Costa Rica desde 2009, como consecuencia de la crisis mundial de 2009. Sostiene que los 220,175 desempleados hay que sumarle el 45.2 por ciento de empleados informales, según INEC. Ello significa que 932 mil personas están en este último grupo.
Su opinión es compartida por su colega Pablo Sauma, quien asegura que los niveles de desempleo no son alarmantes y datos parecidos se han registrado en el pasado, como en 2012 cuando el desempleo se situó en 9.8 por ciento. Empresas que cierran y se van siempre se ha dado, sobre todo en cadenas de alimentos y bebidas donde hay sobreoferta, por lo cual es comprensible que cierren algunas, justificó.
Vargas secunda la idea del gobierno de relanzar la construcción de obra pública estatal como generador de empleo. También sugiere analizar con seriedad las tasas de interés bancarias, dado que se han mantenido hasta en 17 por ciento, lo cual son extremadamente altas porque los niveles de inflación son entre cuatro y cinco por ciento.
Eso significa que la diferencia entre ambas es del 10-12 puntos porcentuales, tendrían que ser actividades económicas altamente productivas, las únicas que podrían soportar tasas de interés tan elevadas. Invertir con estas tasas es pesadísimo y son muy poquitas las que pueden soportarlas, sostuvo Vargas, quien sugiere que otro aspecto a mejorar es el precio del dólar, el cual se han mantenido en una oscilación de quinientos colones desde 2006 y eso impacta el turismo y exportaciones que tienden a ser más baratas.
“Estos aspectos (desconfianza en el clima de negocios, deficiente infraestructura y el alto costo de la electricidad), así como la seguridad jurídica, deben ser corregidos cuanto antes para hacer que el país siga siendo atractivo para la inversión. Ronald Jiménez, presidente de la Unión de Costarricense de Cámaras de la Empresa Privada.
GOBIERNO MANTIENE METAS
A pesar de este panorama, el gobierno mantiene la meta de crear 52 mil empleos este año, en alianza con el sector privado en siete sectores productivos como el industrial, los cuales se buscan potenciar su competitividad.
Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), Costa Rica no tiene las tarifas más altas de energía, como aseguran los empresarios, pero tampoco las más bajas, como lo dice el generador y distribuidor estatal, Instituto Costarricense de Energía. Sus tarifas están en tabla media y siempre más baratas que en Nicaragua, el país más pobre de la región donde se está viniendo cierto capital tico a invertir.
A PAGAR MÁS
Otro gran problema económico costarricense es el déficit fiscal, el cual alcanzó el 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre del año, equivalente a 408 millones. Esto encareció el financiamiento externo de Costa Rica mediante eurobonos colocados por el gobierno fuera del país.
Costa Rica tendrá que pagar una tasa del 7.158 por ciento anual por la emisión de un millón de dólares de deuda a treinta años plazo (eurobonos), cuando el año pasado fue del siete por ciento.
Los problemas fiscales le han merecido bajas calificaciones de agencias como Moodys riesgo sobre la deuda tica.
La imagen país en el exterior también se ha deteriorado por los altos costos de la vida. Según el vigésimo informe Estado de La Nación, Costa Rica, el país centroamericano con mejores índices de desarrollo humano, es un veinte por ciento más caro que el promedio de América Latina.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 C ,1 C