La corona de mejor lanzador del país cambia de cabeza con mucha frecuencia y casi nadie la ostenta con la unanimidad de los criterios.
Álvaro López lo había conseguido en el 2012. No había forma de dudar de su calidad. Se volvió invencible en el Pomares y luego brilló frente a la Selección Nacional de Cuba con el Estadio Denis Martínez hasta el tope, en un duelazo con Dalier Hinojosa.
López había sido un buen lanzador hasta entonces. Valiente desde chavalo, trabajador consistente y con chispazos de estelaridad. Pero en 2012 llevó su picheo al siguiente nivel. Acabó invicto con 18-0 y 1.34 y les lanzó 6.2 innings en blanco a los cubanos.
Su labor ese año aguantaba comparación con cualquier gran temporada de cualquier lanzador de cualquier época en nuestro beisbol. Tumbó el récord de 16-0 de Martín Bojorge y parecía listo para seguir brillando en el 2013 con los Indios del Bóer.
De pronto, ocurrió lo imprevisto. Sufrió una rotura en el tendón supra espinoso, ubicado en la articulación del hombro, donde además de ayudar al movimiento, estabiliza el húmero dentro de la cápsula articular. Le recetaron descanso y aún no vuelve.
Es la primera vez que se habla con precisión de lo que tengo, porque siempre se dice que me lesioné el brazo, pero no se explica qué fue lo que pasó. Sufrí una rotura, pero lo demás está bien en el hombro. Yo voy a volver a lanzar, asegura López con firmeza.
Podría volver, pero tiene que ir despacio. Álvaro necesita todavía una cirugía para una limpieza en la zona afectada, tras una calcificación. La operación será en los próximos días y él cree que podría estar listo para lanzar en la Liga Profesional en octubre.
No he dejado de entrenar y yo creo que aún puedo sacar outs. La cirugía que se me va a realizar es artroscópica, por lo que la recuperación y rehabilitación es más rápida. Así que para la Profesional ya voy a estar listo, asegura el tirador capitalino.
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