El principal propósito de una ley es el de establecer un equilibrio armónico entre los miembros de una sociedad brindando protección a un bien especial, un bien que se tutela, pero, en lo relacionado al maltrato y la violencia, los intentos por frenar esta situación han fracasado rotundamente puesto que cada día se presentan casos de violencia, homicidios en contra de la mujer y lo que más perturba, en contra de los niños.
Porque siempre que exista una separación, un divorcio, un caso de violencia o abuso, en el medio están siempre los niños que a mi juicio son el principal bien tutelado, porque ellos, lamentablemente no tienen la capacidad de decidir o de poder defenderse de quienes se supone debían de protegerlos. baja
Si bien la ley 779 protege a la mujer de sus cónyuges o parejas, ¿quién protege a los menores del abuso que muchas madres administran a sus hijos? porque en mi experiencia he conocido y ayudado a muchas mujeres que logran recibir una buena pensión alimenticia siendo los beneficiarios de la pensión los menos favorecidos. En los casos de femicidios, la madre de los menores está muerta y el padre termina en la cárcel y sin posibilidades de poder verlos o ayudarlos en su manutención. En caso de que la madre tenga una nueva relación existe la posibilidad de que los menores sean víctimas de abuso sexuales, violaciones y maltrato.
Si la madre queda sola, toda la frustración, rencor y amargura recae sobre los niños y de igual forma los niños terminan irremediablemente siendo víctimas de una madre violenta y abusadora, que puede acabar en cualquier momento con la vida de su pequeño hijo, a como ya se ha visto en los últimos días, porque lamentablemente existimos mujeres violentas y abusadoras también, eso es innegable.
En las calles, a diario vemos en los semáforos a niños bajo el inclemente sol, cuya condición de enfermedad o discapacidad está siendo cruelmente aprovechada y no reciben ninguna clase de atención médica puesto que a los adultos se les terminaría “el negocio”. Pequeños niños que piden dinero cuando los vehículos se detienen y cuyo conductor apenas puede visualizarlos por su corta estatura, mientras los adultos tranquilamente sentados bajo la sombra de algún árbol esperan las ganancias del día. ¿El resto de nosotros? Terminando de acostumbrarnos, algunos tristemente movemos la cabeza en señal de negación y otros aceptando como normal la situación penosa de nuestros niños que nos afecta y debería de avergonzarnos, como sociedad.
Es menester que las autoridades se encuentren muy atentas a investigar bien las denuncias por violencia y maltrato a hombres y mujeres por igual para que esta ley no se convierta en una cacería de brujas y exclusiva hacía los hombres. Esta ley debería de hacer conciencia en hombres y mujeres, que por sobre todas las situaciones y circunstancias, el principal bien tutelado son nuestros hijos.
Si bien, gobierno y sociedad tienen responsabilidad de brindar protección y cuidado a los menores, la principal tarea corresponde a nosotros los padres, es deber nuestro el satisfacer sus necesidades y de brindarles amor, algo que está haciendo mucha falta hoy día en el mundo entero y en especial en las familias nicaragüenses.
La autora es licenciada en economía y Derecho.
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