Ayer estaba hablando con mi hermano Jorge Yzquierdo, por cierto a él lo inscribieron con “y” en su apellido, pero a mí con “i”, supuestamente mi padre firmaba de la misma forma que mi hermano, pues ese apellido venía de Islas Canarias, de donde eran mis abuelos.
Después de la digresión sigo. Él me comentaba que en los crucigramas siempre veía la palabra ledo y leso, pero nunca veía a nadie empleando esas palabras.
Anduve rastreando en los diccionarios, esas palabras y vemos que leso y su femenino lesa, vienen del latín laesus, y su participio pasado laedĕre, que es dañar, ofender.
Por tanto su significado es: “Agraviado, lastimado, ofendido. Se dice principalmente de la cosa que ha recibido el daño o la ofensa. Lesa humanidad. Leso derecho natural.
También dicho “del juicio, del entendimiento o de la imaginación: Pervertido, turbado, trastornado y tonto, necio, de pocos alcances”.
Por eso el que sale ileso (del latín illaesus) significa que “No ha recibido lesión o daño”.
Por su parte lego, ga, procede del latín laĭcus, y este del griego λαϊκός, popular y significa; “Que no tiene órdenes clericales. Falto de letras o noticias. En los conventos de religiosos, el que siendo profeso, no tiene opción a las sagradas órdenes. Monja profesa exenta de coro, que sirve a la comunidad en los trabajos caseros”.
Por último ledo, da, llega del latín laetus y significa “Alegre, contento, plácido”, se usa fundamentalmente en lenguaje poético.