Después de leer el libro El Canal Interoceánico por Nicaragua. Aportes al debate, publicado por la Academia de Ciencias de Nicaragua, llegué a la conclusión de que no es que sea muy difícil hacer un Canal Interoceánico por Nicaragua, sino que es imposible.
En primer lugar, nadie en la historia de la humanidad ha construido un Canal en medio de un lago… nadie puede decir que sabe cómo hacerlo o que tiene la experiencia.
En segundo lugar, el viento sobre el lago Cocibolca provoca corrientes circulares de agua (llamadas Langmuir) que levantan y también depositan millones de toneladas de sedimento diariamente, que de acuerdo con ingenieros hidráulicos, provocarían que cualquier socavamiento del fondo estaría rellenado nuevamente en pocas horas.
En tercer lugar, se necesitan casi un centenar de miles de millones de dólares, que al parecer nadie está dispuesto a arriesgar en una inversión que se anticipa que no sería muy rentable y que habría que esperar décadas para recuperar la inversión o al menos verle beneficios.
En cuarto lugar, se requiere desarraigar a más de cien mil familias que nadie sabe dónde serían reubicadas si aceptaran irse por las buenas, pero que más seguramente estén dispuestos a morir en protestas o en batalla antes de perder la heredad de sus antepasados para sus descendientes.
En quinto lugar, aunque no menos sino quizás el más importante, está el desastre ecológico respecto a seres humanos y especies acuáticas, terrestres y aves, cuyas vidas giran alrededor del lago Cocibolca, el mayor cuerpo de agua dulce de Centroamérica.
En sexto lugar, la Ley 840 es tan onerosa y entreguista de la soberanía nacional que será derogada en cuanto Ortega pierda el poder y exista una Asamblea Nacional decente y patriótica.
Es claro que el orteguismo está informado de todo lo relacionado, por lo que deben estar al tanto de la imposibilidad de construir el tal Canal.
Surge entonces la conclusión de que la verdadera intención de la ley del Canal es la expropiación de cientos de miles de manzanas de tierra fértil y explotable, para que Ortega haga el negocio de su vida (más que las confiscaciones y la desmonetización). Queda claro que Wang Jing no representa a nadie más que al propio Ortega, lo que explica tantas facilidades otorgadas. Si Wang Jing tuviera dinero hace mucho tiempo que estaría haciéndole la competencia a Claro y Movistar con la concesión de telefonía celular que le regaló el gobierno vendepatria de Ortega… ¿o no es lo que haría usted amigo lector si estuviera en esa situación? ¿O es que la telefonía celular no es un gran negocio?
Está por verse si este pueblo que está hecho de vigor y de gloria y está hecho para la libertad, defenderá su soberanía y expulsará a los opresores, como lo hemos hecho siempre… “y si morimos no importa otros nos seguirán”. A.C. Sandino.
El autor es Secretario de Asuntos del Medio Ambiente del Partido Acción Ciudadana (PAC)