Misioneros

Monseñor Carlos Herrera. LA PRENSA/ARCHIVO

A obispo le inquieta caso de Pantasma

El obispo de Jinotega, monseñor Carlos Herrera, reconoció ayer su preocupación por la seguridad de algunos de los sacerdotes de su Diócesis, tras la explosión de la mochila bomba ocurrida en El Portal, Santa María de Pantasma, el pasado 20 de enero, hechos donde tres personas fallecieron.

El obispo de Jinotega, monseñor Carlos Herrera, reconoció ayer su preocupación por la seguridad de algunos de los sacerdotes de su Diócesis, tras la explosión de la mochila bomba ocurrida en El Portal, Santa María de Pantasma, el pasado 20 de enero, hechos donde tres personas fallecieron.

Aunque de forma tímida, el religioso expresó que su preocupación está fundamentada en que “la otra parte”, que no identificó “pueda continuar esos hechos”.

Fuentes extraoficiales de la zona indican que tras el estallido —aunque la vida económica y social de Santa María de Pantasma ha continuado con aparente normalidad—, la situación de temor aún no es superada. Sobre todo, porque en comunidades como El Tigre, Corozal, El Portal y aún Las Torres, que está en la línea divisoria con Wiwilí, aún se mueven tropas del Ejército pero solo en horario de la noche.

El obispo Herrera indicó que el párroco de Santa María de Pantasma, Geovanny Herrera, sigue “evangelizando” y “motivando” a los habitantes de esa zona a mantener la cordura.

Ayer hubo una reunión del clero de Jinotega, donde se aseguró sería abordado el tema de Pantasma, y las amenazas que han sufrido algunos sacerdotes del sector.

Sin embargo, Herrera dijo que abordaron el tema de manera general, porque ya esto lo habían conocido en la reunión anterior.

El viernes de la semana pasada en una nota del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) señaló que en una conversación del obispo de Jinotega con un equipo de esa organización, este “expresó su preocupación, manifestando que en la zona hay mucho temor y que las autoridades locales e inclusive el sacerdote Geovanny Herrera, párroco de ese municipio, ha recibido amenazas provenientes de personas desconocidas, para acallar las voces que exigen justicia”.

Ayer monseñor Herrera dijo que “tal vez fue mala información, mire, no, lo que expresó fue que alguno de la Policía le dijo que no hiciera comentarios”.

El lunes la jefa de facto de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, evitó referirse a avances en la investigación sobre ese hecho.

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