La austeridad está cambiando la vida de los brasileños, aumentando el costo de vida en rubros como las tarjetas de crédito o la gasolina. También podría sanear el descalabro económico del país y allanar el camino a la recuperación.
Durante la campaña electoral de 2014, los mercados accionarios cayeron cada vez que Rousseff subía en las encuestas de opinión porque a los inversores les preocupaba que continuara con políticas que casi triplicaron el déficit de presupuesto en su primer mandato e impulsaron índices de inflación que ya estaban por arriba de la meta de 4.5 por ciento.[/doap_box]
Los gobiernos de todos los niveles están reduciendo el gasto en tanto la presidenta Dilma Rousseff trata de evitar una rebaja de calificación crediticia luego de terminado el auge de las materias primas que duró una década. El crédito barato, los aumentos de salarios y las exenciones impositivas que llevaron a un frenesí de compras en Miami e hicieron de Brasil el cuarto mayor mercado automotor del mundo han cedido su lugar a una reducción de los beneficios laborales y jubilatorios y una subida de las tasas de interés. Están aumentando los impuestos a productos como el lápiz labial y el combustible, en tanto caen los precios internacionales del petróleo.
La sensación de malestar podría agravarse antes de ceder, conforme se desacelera la creación de empleo, aumentan las tasas de interés y un escándalo de corrupción en la petrolera estatal ocupa los titulares de los diarios. Sin embargo, los recortes que provocan protestas en estos momentos y ponen en peligro la popularidad de Rousseff tienen la posibilidad de reactivar el crecimiento e iniciar un repunte del mercado ya este año, dijo Alberto Ramos, director gerente de Goldman Sachs Co.
“Esto no va a arreglar la economía de la noche a la mañana, probablemente ni siquiera en un año”, señaló Ramos. “Pero, en tanto se anuncien las medidas, empiecen a aparecer los resultados y el discurso siga donde debe estar, el mercado va a mejorar”.
En la última década, Brasil ha demostrado capacidad para reaccionar a las crisis con un aumento del crecimiento económico, dijo Marcos Troyjo, quien enseña en un foro sobre mercados emergentes en la Universidad de Columbia en Nueva York.
Van a ser 12-18 meses difíciles (…) Después de eso, habrá una ventana dorada de oportunidad en Brasil”. Mark Mobius, presidente ejecutivo de Templeton Emerging Markets Group.
COM 15.02.16 JCML Brasil from IE Media on Vimeo.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C