Pueden ser breves o extensos , pero esos lapsus en los que la mente se queda en blanco, las palabras no salen de los labios, los nervios comienzan a aflorar y son generalmente vergonzosos tienen un culpable: la tensión.
En esos instantes el organismo libera una hormona llamada corticosterona , que aparece además de los momentos tensionantes, cuando hay miedo y ansiedad .
Esta sustancia se sintetiza en las glándulas suprarrenales y bloquea los sistemas de recuperación de información, entonces, zonas como el hipocampo (fundamental para recordar), la amígdala , (relacionada con las emociones) o la corteza cerebral (que interviene en la recuperación de los recuerdos) se ven afectadas , de acuerdo con el sitio ABC.es Ciencia .
Esta glándula es la que también dificulta la recuperación de datos previo a un examen y de hecho se ha comprobado que estos intervalos de olvido pueden durar hasta noventa minutos. Una de las principales recomendaciones para evitar estos momentos es aprender técnicas de relajación que puedan ser útiles para “traer” más pronto los recuerdos.
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