Jaime Vega Luna

Democracia pendiente

Decía el historiador nicaragüense doctor Andrés Vega Bolaños (1890-1986), que: “Nosotros no meditamos jamás en nada del pasado; por el contrario, procuramos eliminarlo”. Por eso, escribir sobre los aspectos de nuestra escabrosa y complicada historia, es encomiable, sobre todo en temas recientes, controversiales y de gran incertidumbre, relatadas en el libro con el sugerente título de Democracia pendiente en el que uno de los protagonistas escribe su versión de los hechos, en un lenguaje ecuánime y sencillo; con la particularidad que ofrece, además, la versión de otros actores importantes.

Alfredo Cesar A., único firmante vivo, de parte de la oposición al gobierno de entonces, de los Acuerdos de Sapoá, relata de manera cronológica, desde la lucha contra la dictadura de Somoza hasta nuestros días, acontecimientos transcendentales, preñados de aciertos y errores donde el balance, nos da, forzosamente, negativo a la entrada del siglo XXI que deberían servir para meditar sobre el futuro de nuestro país.

Da negativo porque el resultado es que somos el país más pobre del continente, debido precisamente a que hemos estado sumidos continuamente en guerras intestinas y en diferentes dictaduras.

De allí la importancia de los Acuerdos de Sapoá, cuyos antecedentes y resultados son el punto central del libro.

Allí se destaca algo significativo, soslayado por otros escritores del mismo tema, como es el papel destacado y decisivo de la empresa privada, como institución y a nivel particular, en la caída de Anastasio Somoza (que fue duramente castigada después), al convocar, respaldar y protagonizar la huelga general en los momentos álgidos de la lucha. Eso le da al sector privado amplias credenciales para ser actor principal en el crecimiento económico del país, coadyuvando en fortalecer la estabilidad financiera y monetaria que disfrutamos, y requerir la deuda histórica de la institucionalidad, tan necesaria para el desarrollo y la estabilidad social.

El relato destapa el pasado, con sus magníficos aciertos y absurdas equivocaciones, sin apologías ni acusaciones, buscando ilustrar a la generación presente y futura para tomar experiencias que sirvan para romper el círculo negativo en que hemos estado inmersos.

Quizás la mayor lección que nos ofrece el relato es que las elecciones transparentes, bien administradas y honestas, que dieron fin real a la guerra, son el eje principal sobre el cual se disfruta hoy de paz, ya duradera, y que sin duda, de tomar esa práctica de manera cotidiana en nuestra vida política, seguiremos siempre en concordia, imprescindible para alcanzar niveles de estabilidad que permitan pleno empleo y salir de la pobreza. No debemos caer en la tentación de transgredir ese importante pilar democrático.

Otra lección es que la negociación con cartas sobre la mesa, voluntad de diálogo y entendimiento entre las fuerzas políticas, para superar las contradicciones, es el mejor antídoto contra la violencia.

La Resistencia Nicaragüense y el Gobierno sandinista se encontraban sin poder derrotar el uno al otro, donde el único perdedor era el pueblo nicaragüense y la comunidad centroamericana, lo que forzó a la negociación y a manifestar el espíritu de reconciliación entre las partes; ese espíritu se debe fortalecer y ponerlo siempre en práctica.

Es deseable que otros líderes protagonistas de nuestra historia escriban y dejen constancia de su pensamiento y actuaciones. Así aprenderemos a repetir aciertos, no repetir errores y tomar el rumbo hacia una Nicaragua sin pobreza, en paz y libertad.

El autor es Ex Directivo Nacional del Partido Conservador.

COMENTARIOS

  1. marlon cruz
    Hace 12 años

    De que paz habla cuando se a violado el orden democratico ? poniendo partidarios en la corte suprema y otras instituciones ? habiendo ignorado el peligro de tener altos mandos que no eran imparciales mucho menos democraticos .aqui se le puso un parche a la paz porque la paz fue forzada mas no hubo voluntad para un dialogo justo.

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