“Libertad: ¿Me preguntas qué es libertad?/ Un cielo cerrado al que miro”, es uno de los breves poemas de Walis Nokan, quien ha dedicado su vida a preservar y transmitir la cultura de sus antepasados a nuevas generaciones en Taiwán.
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“Nicaragua tiene gente muy amable, apasionados y con humor y se parecen mucho a los aborígenes de mi país”, dice este poeta invitado a leer sus versos reflexivos en el XI Festival Internacional de Poesía de Granada.
Nokan es reconocido como un poeta descendiente de la cultura Mihu, la más antigua de su país. Su familia es originaria del grupo étnico Pai-Peinox, de la Etnia Atayal, uno de los 16 grupos aborígenes representativos de esta nación.
Su poesía se nutre de las ansias de libertad de sus descendientes. Uno de sus libros es Niño Atayal. Corazón de Taiwán (1994), explica el poeta.
De su libro La ardilla voladora lleva las gafas de sol (1997), dijo que está escrito con humor negro y está relacionado con el dominio de los nativos taiwaneses. “Su escritura expresa de manera suave una manera de levantarse”, contra las injusticias, resalta Nokan.
Su más reciente producción en narrativa es la Micronovela de Walis (2014), y cuenta con 170 capítulos, cada uno de ellos con 350 palabras. Su historia busca enseñar sobre su país y a la vez hacer reír, al contar con elementos de comedia.
Además Nokan fundó la revista Cultura de Cazador, ahora convertida en un Centro de Investigación de Humanidades sobre los aborígenes de Taiwán.
Su labor en verso y prosa ha sido reconocida con el Premio de Poesía anual de Taiwán y el Premio al mejor reportaje de literatura del Diario China Times.
Versos en dos líneas
Hacinamiento como hormigas en un campo de refugiados,
una historia donde no cabe ni una sola letra.
Hijo, ya no me verás nunca,
el resto es solo apariencia.
Tomates. Según la Orden 1015. 1039,
sembrar tomate acarrea un año de prisión.
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