Lo que empezó como un proyecto piloto en dos edificios de la Universidad Nacional Agraria (UNA) va camino a convertirse en una estrategia nacional de eficiencia y ahorro energético.
El ingeniero Douany Casate y el arquitecto Toni Mas, de la empresa catalana GMG analizaron “desde los sistemas de iluminación, de climatización, (hasta) las propias construcciones de los edificios” y supieron que, como explica Mas, la mejor manera de ahorrar energía “es implantando manuales de buenas prácticas, esto quiere decir, tomar el sentido común de las personas, hacer una serie de recomendaciones para entre todos hacer que los edificios consuman menos energía y después monitorear estos procesos para demostrar que hay resultados que respaldan y que vale la pena apostar por ello y hacerlo”.
El resultado fue que, gracias a este método, la UNA se ahorró 35 mil dólares en diez semanas y por eso el proyecto se extenderá.
“Este año hemos dispuesto recursos y la cooperación valiosa de la empresa GMG para hacer un trabajo en toda la UNA buscando que eso signifique importantes ahorros de recursos para la universidad y el país, pero además vamos a iniciar la fase cero (del proyecto) en todas las universidades del CNU (Consejo Nacional de Universidades) y esto será sumamente importante también para que pueda proyectarse a todas las instituciones públicas y también a las instituciones privadas”, explicó Telémaco Talavera, rector de la UNA y presidente del CNU. Y ahora, con las diez universidades del CNU aplicando el sistema, el ahorro podría superar los tres millones de dólares.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A