Estados Unidos continuará siendo el país que más contribuirá al crecimiento global de las reservas de petróleo hasta 2020 en tanto los intentos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por defender su cuota de mercado afectarán más a proveedores como Rusia, según la Agencia Internacional de Energía.
Pese a ser inferior a pronósticos anteriores, la producción estadounidense de petróleo extraído de formaciones rocosas difíciles de penetrar, crecerá desde unos 3.6 millones de barriles el año pasado hasta 5.2 millones de barriles diarios para fines de la década, dijo en un informe conocido el martes el asesor para los países consumidores con sede en París. La producción de Rusia se contraerá 560,000 barriles diarios durante ese período, una caída mayor que en los demás países, en tanto las sanciones agravan el impacto de los precios más bajos.
El petróleo experimentó su segunda caída más grande, perdiendo 61 por ciento, conforme la OPEP optó por defender su cuota de mercado frente a la mayor producción de petróleo estadounidense en tres decenios. La caída llevó a perforadores estadounidenses a desactivar plataformas y a empresas como Royal Dutch Shell Plc y Chevron Corp. a reducir miles de millones de dólares en planes de inversión.
“Si bien el cambio de política de la OPEP parece destinado en parte a socavar la producción no convencional de Norteamérica, es poco probable que el aumento de la oferta en la región sea la principal víctima de los precios bajos resultantes”, dijo la AIE. “Ante una tormenta perfecta de precios en baja, sanciones internacionales y depreciación de la moneda, Rusia resultará probablemente el máximo perdedor del sector”.
REDUCEN “SHALE”
Los perforadores de petróleo de rocas de esquistos estadounidenses ya están reduciendo la producción en respuesta al derrumbe del precio, y es posible que el crecimiento quede casi eliminado en el segundo semestre de 2015, dijo la AIE.
Por consiguiente, la acumulación “dramática” de las existencias mundiales de petróleo se frenará, haciendo que el mercado global comience a “ajustarse considerablemente” a partir de julio.
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