Los precios de la electricidad a nivel centroamericano ya empezaron a bajar, a diferencia de Nicaragua, donde todavía se está pidiendo un plazo de tres meses para definir si el aumento sería viable para el Gobierno.
La principal razón del Gobierno para no bajar la tarifa es que Nicaragua tiene una deuda de unos 198.55 millones de dólares con Caruna.
Esa cifra resulta de varios préstamos realizados entre 2010 y 2013 para evitar un alza de forma general en la tarifa eléctrica en el país. [/doap_box]
César Zamora, gerente de IC Power, dijo que la semana pasada el precio de la electricidad bajó 12 por ciento en El Salvador, en Guatemala un veinte por ciento en año y medio y otro diez por ciento a inicios de enero, por lo que considera que Nicaragua también tiene capacidad para hacer esa reducción.
Según Zamora, si el Gobierno decidiera pagar el cincuenta por ciento de los veinte millones de dólares que se ha ahorrado por la disminución de los precios internacionales del petróleo a Caruna y el otro cincuenta por ciento aplicarlo a una rebaja en la tarifa, eso significaría que la electricidad sería un seis por ciento más barata.
Sin embargo, si se decidiera aplicar todo el ahorro a la reducción tarifaria, el abaratamiento sería de un 12 por ciento.
Nosotros estamos facturando más barato. Si baja nosotros facturamos menos y si sube facturamos más. El margen queda fijo y al bajar el petróleo la distribuidora se queda con esos recursos que van al INE, explicó Zamora.
Mario Amador, gerente general de la Comité Nacional de Productores de Azúcar, indicó que en el Cosep esperarán los tres meses que ha pedido el Gobierno para establecer si habrá reducción.
El Cosep ha estado negociando con el Gobierno y eso es lo que se ha logrado en los acuerdos, esperar este primer trimestre para ver cómo se va a comportar todo, declaró Amador.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A