“El bombazo”, como lo llaman los lugareños en El Portal, acabó con la tranquilidad no solo de los habitantes de ese pequeño lugar ubicado al oeste de Praderas, cabecera municipal de Santa María de Pantasma, sino también del resto de comunidades de ese municipio.
La versión conocida sobre ese suceso fue que el estallido fue causado por un explosivo colocado en una mochila, la que fue llevada por dos civiles en una motocicleta a un grupo de armados que acampaba en un pequeño cerro, a unos metros de distancia de la casa de la familia de Modesto Duarte.
Por la fuerte explosión, que según los lugareños fue escuchada por varias comunidades aledañas, murieron dos personas y posterior a ello habría sido ejecutado Duarte.
Y más bien, al Ejército le ha garantizado la comida cuando han llegado a quedarse hasta tres días en su propiedad. Así como en otra ocasión facilitó su vehículo a petición del alcalde.
Esta situación fue motivo para que un día alguien le hiciera una llamada telefónica sin identificación: “Y me dijeron ¿que qué me pasaba? Que estaba colaborando mucho con el Ejército (…), que ya no querían ver vehículos míos con militares”. [/doap_box]
Y aunque la población de Pantasma ha continuado con sus actividades económicas, como el corte del café —que ya rojea en los plantíos—, otros realizan las labores propias del campo o en el casco urbano hay actividades normales, detrás de esa aparente normalidad “la gente vive una zozobra”, explica un líder comunitario, quien por seguridad solicita que no se le identifique.
Y es que son muy pocos los que aceptan hablar de frente sobre el tema de inseguridad. Hay quienes dicen que, por ejemplo, el alcalde Óscar Gadea evita referirse a ese tema porque “fue amenazado”, se desconoce de parte de quién. El alcalde fue uno de los que evitó hablar sobre la situación del municipio.
“Aquí corremos mucho peligro”, dijo el líder comunitario que habló con LA PRENSA bajo anonimato, quien resumió que la situación de ese municipio “es una bomba de tiempo”, dada la polarización existente. Y sostiene que tal como están las cosas en ese sector del país solo hay que esperar, pues “lo que viene es inevitable”, ya que entre la población hay mucha “furia”, que tendrá que salir.
“Nosotros tenemos ese temor porque puede venir un grupo fuerte a buscar venganza”, indica el productor y concejal del Partido Liberal Independiente (PLI), Pedro Rivera.
Adán Centeno, padre del concejal sandinista suplente del mismo nombre, también coincide en que después de esta acción, que ha alarmado a todo el país, haya una incursión de los rearmados. De hablar parco Centeno confirmó: “Hay temor” y no descartó que los rearmados vuelvan, “por represalia”.
Centeno estuvo casado con una hermana de Duarte, ahora fallecida.
BUSCAN LAS CIUDADES
Después de este suceso e incidentes anteriores entre rearmados y fuerzas regulares la gente ha empezado a dejar sus casas también en comunidades aledañas donde hay familias señaladas de estar emparentadas con los grupos alzados. Tal es el caso de las hermanas de Gerardo Gutiérrez, “El Flaco”, en Tamalaque.
Su hermano Fidel Gutiérrez comentó que en su caso, sus hermanos, hijos y nietos han dejado sus casas y han ido a vivir a las ciudades vecinas y otros se adentraron en la montaña. En su caso y el de sus padres, ya ancianos, quedaron solos en sus propiedades. “Yo me iba a ir, pero ¿a quién dejo aquí?”, comentó Gutiérrez, quien apuntó: “Hay gente que no halla para dónde darle, pues si se van al monte están los armados y a la ciudad ¿a qué?”
Por circunstancias diferentes, la viuda de Duarte también tiene miedo a lo que le pueda suceder: “Me pueden venir a sacar aquí a la casa, me quiero salir más bien de aquí, no sé cómo hacer, de noche no duermo, solo pensando, mire, martirizada”.
El temor aumenta, sobre todo porque la tarde del día siguiente del bombazo en El Portal, como a un kilómetro de la cabecera municipal, la población escuchó un tiroteo y para desviar la atención acto seguido supuestamente los mismos policías empezaron a lanzar cohetes, pese a no existir ninguna actividad festiva en la localidad.
En el lugar, además de los pedazos de piel en las cortezas de los árboles y hojas de las matas de plátanos chamuscadas, solo quedaron pedazos de telas de las gorras tipo militar que dicen los lugareños se las enviaron en la mochila donde iba la bomba. La operación de infiltración había empezado desde hace tres meses, según los rumores de la población, que indica que los armados habrían recibido dinero, armas y celulares. Y de acuerdo con esas versiones extraoficiales, el grupo armado que fue traído a ese lugar por sus supuestos colaboradores desde Ayapal, ese 20 de enero, recibiría por quinta vez la ayuda a través de un colaborador de la zona.
La población y la familia culpa al Ejército del incidente que de forma reiterada desde el primer día ha negado esta versión. Igual la Policía dijo que se trataba de un pleito entre bandas armadas. “Nos sentimos inseguros, porque mire, ¿qué más seguro vamos a estar que el mismo gobierno tiene al Ejército, que es el que está mandando a matar a los campesinos, entonces qué seguridad tenemos?”, apuntó Peralta, viuda de Duarte.
Desde el mismo día que se conoció del estallido, el vocero del Ejército, coronel Manuel Guevara, ha sostenido esta versión: “Nosotros tuvimos conocimiento de que en esos sectores se dio ese hecho. Y que la Policía está siguiendo un proceso de investigación. Nosotros en ese sector no hemos tenido presencia de personal militar”.
“Pero es muy ciertito, todo mundo los miró que fueron militares que mataron y los civiles que pasaron con la bomba”, sostuvo la viuda de Duarte.
Al igual que ella Rivera disiente de la posición oficial: “Eso es muy mentira, son gente que andan hay (ahí), (rearmados) ellos saben por la ideología que andan y no es así como dicen que vino de Honduras otra banda, no”. Y externó su temor que por ser concejal liberal, “me pueden mandar a pegar un rafagazo. Camino en mi camioneta, me ponen unos dos tacos de cocaína, de lo que sé y ya van a decir, ‘ese era el que dirigía las bandas, esas de narcotraficantes y todo’”.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A


