La noticia se conoció en un anuncio en la Web: otro banco ruso estaba en problemas.
Tres bancos estatales importantes, VTB Group, OAO Gazprombank y Banco Agrario Ruso, solicitaron financiamiento gubernamental para reabastecer su capital deprimido.
Pero el sufrimiento no cede. El mes pasado, la Agencia de Seguros de Depósitos de Rusia aprobó una lista de 27 bancos que tendrían derecho a rescates estatales. Como política, el organismo no identifica a estos bancos para evitar que los depositantes entren en pánico. [/doap_box]
El comunicado con fecha 26 de enero de SB Bank, un prestamista mediano ruso, puso en evidencia la presión que está acumulándose dentro del sistema financiero del país. SB congeló los retiros de efectivo, inicialmente durante tres días y luego hasta por lo menos el 5 de febrero.
Sorprendida por la caída en el petróleo y el derrumbamiento del rublo, Rusia enfrenta ahora una potencial crisis bancaria.
Hasta el momento, el daño se ha limitado en gran medida a bancos más pequeños como SB, pero en todo el sector un número mayor de clientes está retirando efectivo y tiene dificultades para reembolsar sus préstamos. Las sanciones estadounidenses y europeas están cortando la financiación en el exterior, en tanto las altas tasas de interés estrangulan el crecimiento internamente.
Las autoridades rusas ya están ayudando a los prestamistas con soluciones contables y aportando fondos a algunos de los bancos estatales más grandes. Los analistas predicen más rescates este año en tanto crece el volumen de las pérdidas. Alfa Bank estima que el rojo podría alcanzar dos billones de rublos (treinta mil millones de dólares), es decir un cuarto del capital bancario.
Es como una suerte de cáncer y sabemos que los síntomas son causados por Ucrania, las sanciones, los precios del petróleo en baja y la desaceleración económica, dijo Oleg Kouzmin, economista principal en Renaissance Capital de Moscú y asesor del banco central desde 2009 hasta 2013. No sabemos todavía si es una forma tratable.
A GASTAR MÁS
Rusia no es ajena a las crisis. En 1998, entró en cesación de pagos por cuarenta mil millones de dólares de deuda interna y devaluó el rublo cuando los precios del petróleo cayeron por debajo de diez dólares el barril. El Estado invirtió más de cuatro billones de rublos para rescatar a prestamistas durante la contracción crediticia global que comenzó en 2008.
Hasta el momento, el gobierno del presidente Vladimir Putin ha empeñado en esta oportunidad un billón de rublos para levantar los bancos y puede gastar más para evitar incumplimientos de pagos.
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