Un monopolio natural es un mercado en el que la producción de una industria solo puede producir eficientemente con una única empresa. Ocurre cuando la tecnología muestra economías de escala en un intervalo de producción que es tan grande como toda la demanda.
Algunos ejemplos importantes de monopolios naturales son la telefonía básica local, electricidad, gas y agua, así como los enlaces de larga distancia de los ferrocarriles, las autopistas y la transmisión eléctrica. Se hace evidente que muchos de los monopolios naturales más importantes son “industrias de redes”.
Sin embargo en el sector de las telecomunicaciones, las entidades reguladoras y responsables de las políticas sectoriales y las autoridades de promoción y defensa de la competencia, están eliminando rápidamente los monopolios legales en todo el mundo. Sin embargo, el fin del monopolio legal no significa el fin del poder monopólico ni del monopolio natural. Por lo tanto, el fin del monopolio legal no significa el fin de la regulación de los precios.
En general los economistas están hoy de acuerdo en que muchos segmentos del sector de las telecomunicaciones no tienen características de monopolio natural. Así, por ejemplo, la competencia basada en la infraestructura entre operadores múltiples de servicios de larga distancia y telefonía móvil, ha demostrado ser duradera y sostenible. No existe, sin embargo, un consenso económico sobre si la red de acceso sigue siendo un monopolio natural y, de ser así, hasta qué punto.
Que existan o no características de monopolio natural en la red de acceso puede no ser importante. Dado el desempeño históricamente pobre de la mayoría de los monopolios legales en el sector telecomunicaciones, en especial en los países en desarrollo, la mayoría de las instancias decisorias no creen que los beneficios teóricos del monopolio natural puedan tener lugar en un entorno de monopolio legal. Así, son cada vez más quienes opinan que la intro
ducción de la competencia conlleva ventajas comparativas favorables para todo el sector, y aunque pueden perderse economías de escala se señala que dichas pérdidas están más que compensadas por las ganancias de eficiencia e interés
debidas a la competencia.
Tras la introducción de la competencia, un gran número de antiguos operadores monopólicos han conservado un poder monopólico residual (“poder de mercado”) durante largos periodos. Este será el caso en ciertos segmentos del mercado, por ejemplo en la red de acceso.
Hay poder de mercado si los operadores establecidos siguen siendo capaces de influir en las condiciones del mercado, unilateralmente o junto con otros operadores, especialmente en los precios. Los precios de las empresas que tienen poder de mercado están sujetos en general a reglamentación, para impedir que puedan fijar precios excesivos o predatorios.
Un escenario interesante continúa su desarrollo en Costa Rica, en donde compiten operadores privados internacionales (Telefónica y América Móvil) con un operador público nacional (ICE TEL), concluyendo así la etapa de monopolio legal a favor del ICE TEL y el surgimiento de la etapa del poder monopólico residual. Definitivamente un caso digno de estudio y análisis.
(*) Consultor
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