Mario Ruiz Castillo

El fin del poder

Ese es el título del libro de Moisés Naím, en el cual expone que la sociedad tal como la conocíamos ha cambiado, ya no prevalece el Estado autoritario, poder absoluto y hegemonía de un sector determinado y ello se debe según su análisis a varias revoluciones, una de ellas es la revolución del más, que ha impactado a la sociedad, referida al aumento de todo: niveles de vida, educación, más países, mayor población, población más joven, mayor esperanza de vida, información accesible, relaciones con otras personas, etc. La de la movilidad —todo circula más, gente, dinero, productos, tecnología, información, estilos de vida, remesas, ideas, movimientos políticos y religiosos— y la de la mentalidad: cambios profundos en la forma de pensar.

Fragmentación del poder resultante de la confrontación entre los gobernantes o los grandes poderes tradicionales y los múltiples micropoderes. Del palacio presidencial se desplaza el poder a las calles, de manera que un simple grupo se enfrenta y le causa temor y pavor al detentador del poder.

Parte de los cambios son producto, dice Naím, del uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación unidas a condiciones demográficas, económicas y políticas, así como expectativas y valores determinados de una sociedad.

Los cambios van del músculo al cerebro, del norte al sur, del oeste al este, de arraigados autores políticos a gente en la calle, las plazas públicas y sitios de internet. El poder se deteriora en lo social, económico, político, religioso, negocios, guerra, paz, ciencia, educación, filosofía y filantropía.

En estos días es relativamente fácil llegar al poder, difícil conservarlo y muy fácil perderlo. La tendencia general es que los líderes tienen menos poder que sus antecesores. En 1977 existían en el mundo 89 dictadores, en el 2012 solo había 22, han pasado de moda. Hoy existe una proliferación de actores de la historia y el poder se está fragmentando.

En los 34 países desarrollados, solo en 4 tiene el gobierno mayoría parlamentaria y la mitad de los partidos políticos de ellos realizan elecciones primarias para elegir a sus representantes; el Banco Central es autónomo, tienen fuertes gobiernos locales, jueces independientes, mercados financieros, relaciones internacionales fluidas, ONG activos, medios de comunicación independientes y criminales globales. Más de 500 empresas multinacionales existentes en hoy, no existían hace diez años.

El poder tradicional está decayendo por anulación-agotamiento, evasión y debilitamiento; debido a las tres revoluciones del más, movilidad y mentalidad. La revolución del más por la anulación-agotamiento, la revolución de la movilidad por la evasión y la revolución de mentalidad por el debilitamiento. El poder como lo conocimos es ahora transitorio, frustra y se deprime. Existen menos oportunidades para dictaduras, monopolios y centros de poder absoluto, dando paso a sociedades más libres, más elecciones, participación de electores e inversión.

Llega el autor a la conclusión que en el mundo democrático las minorías mandan, en la mayoría de los gobiernos sin mayoría parlamentaria, jueces autónomos que contrasta con el poder presidencial y parlamentario. Grupos pequeños desafían el poder constituido, aunque advierte que esta fragmentación y difusión del poder excesiva es tan peligrosa como la concentración del poder en unas pocas manos. Por lo que urge cambiar nuestra forma de pensar el poder para poder enfrentar una oleada de innovaciones que empezará desde abajo, será caótica y lenta pero inevitable.

El poder está cambiando de manos: de grandes ejércitos disciplinados a caóticas bandas de insurgentes; de gigantescas corporaciones a ágiles emprendedores; de los palacios presidenciales a las calles, plazas públicas y sitios de internet, y la posibilidad de que ocurran cambios repentinos y radicales es mayor que nunca.

Se requiere innovación política; en los últimos 20 años, se ha innovado en los sectores de la ciencia, economía y lo social, más que en los 100 años anteriores; con Facebook, Twitter, Dropbox, Netflix, Skype y Google docs, y otras tecnologías y aplicaciones, todo ha variado en la información y comunicación y comportamiento humano. En todo campo científico, cultural y social ha existido innovación, pero no la ha habido desde hace mucho tiempo, en la forma en que se gobierna. Precisa nuevas formas de hacer política y de gobernar.

El autor es jurista

COMENTARIOS

  1. Hace 12 años

    Totalmente de acuerdo con este articulo. Hoy si los elejidos no producen frutos que es aceptado por las mayorias ellos seran removidos. Por eso creo que si El FSLN continua proyectos y empleos ellos duraran un poco mas.

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