La vieja silla de ruedas, de Nicolás Putoy, cruje cada vez que este sale a indicar parqueo a un vehículo y a dar salida. Este es su medio de transporte permanente. El imponente sol del mediodía al parecer pasa inadvertido para este discapacitado, pues la necesidad lo mantiene alerta ante cualquier movimiento vehicular del parqueo del mercado municipal Ernesto Fernández, de Masaya.
Los más de 15 discapacitados, que laboran cuidando vehículos en esta zona, pasan un sinnúmero de dificultades. En verano el ardiente sol no tiene compasión de ellos, mientras que en invierno el agua les baña por completo, en algunas ocasiones se refugian en algún tramo aledaño.
El discapacitado Ramiro Arias comentó que cuando están los torrenciales tienen que buscar cómo cubrirse, porque no tenemos un lugar propio en donde podamos irnos a meter. El otro asunto es el sol, muchos de mis compañeros padecen de la circulación y eso es dañino, pero ni modo tenemos que trabajar para llevar el sustento a nuestros hogares y esta es la única forma que tenemos para trabajar, porque si vamos a una empresa no nos dan trabajo por nuestras condiciones, subrayó Arias.
Otra de las problemáticas externadas por los discapacitados es que muchos de los vehículos ahí estacionados son de comerciantes que, en su mayoría, no les pagan, haciendo más complicadas las ganancias del día. Se buscó la versión de la Intendencia pero fue imposible.
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