Con el reciente nombramiento de Rubén Berríos como asesor presidencial, para asuntos internacionales y descolonización y su participación en la Cumbre del Celac, se ha despertado en Nicaragua un interés en el tema de Puerto Rico. Para esclarecer la situación verdadera de la isla y separar su realidad de algunos mitos, que sobre ella existen, ofrezco abajo algunos datos objetivos de Puerto Rico.
Primero, Puerto Rico fue descubierto por Cristóbal Colón en 1493 durante su segundo viaje al nuevo mundo y España inició su colonización en 1508. Puerto Rico permaneció como colonia española por 390 años hasta que Estados Unidos se quedó con ella después de la Guerra Hispano-Americana de 1898 que resultó en la liberación de Cuba.
Segundo, Puerto Rico es pequeño. Con un área de aproximadamente 9,100 kilómetros cuadrados, es ligeramente más grande que nuestro lago Cocibolca. Tiene una población de aproximadamente 3.6 millones de habitantes. Pero se calcula que hay otros cinco millones de boricuas, a como se refieren los puertorriqueños a ellos mismos, que viven fuera del país, principalmente en Estados Unidos.
Tercero, como territorio de ultramar de Estados Unidos, el inglés es el idioma oficial de Puerto Rico. Pero también lo es el español. Y a pesar de pertenecer a Estados Unidos por más de 115 años, los boricuas son latinoamericanos. Noventa por ciento de ellos hablan español en sus hogares y solo un diez por ciento habla inglés fluidamente.
Cuarto, en términos latinoamericanos, Borinquén es rico. A pesar de que su población es menor que la nuestra, su producto interno bruto es ocho veces más grande que el nuestro y su ingreso per cápita (US$24,000) es superior al de cualquier país de nuestro subcontinente. Sin embargo, la isla tiene serios problemas económicos. Tiene años de estar en recesión por su falta de competitividad a pesar de que sus habitantes no tienen que pagar impuestos al gobierno norteamericano y que compañías estadounidenses que se establecen en Puerto Rico también están exoneradas de estos impuestos. Para financiar su nivel de vida, Puerto Rico ha emitido bonos, cuyo interés también está libre de impuestos en Estados Unidos. A través de los años, el monto de la deuda pública boricua ha alcanzado los US$70,000 millones —igual al 60 por ciento de su PIB—, lo cual ha hecho que las agencias de evaluación crediticia hayan asignado a sus bonos rango de chatarra.
Quinto, pasando a su estatus político, Puerto Rico cuenta con un régimen ambiguo o híbrido. Desde 1898 ha sido un territorio norteamericano, pero con el tiempo este ha ido cambiando. Desde 1917, por ejemplo, los puertorriqueños gozan de la ciudadanía estadounidense, pero solo pueden votar por el presidente en las elecciones norteamericanos si residen en uno de los 50 Estados de la Unión Americana. Sin embargo, participan en las primarias norteamericanas y tienen un Comisionado Residente en el Congreso estadounidense, que representa a la isla en Washington con voz pero sin voto, al igual que el Distrito de Columbia. Cabe señalar que la isla también ofrece la ciudadanía puertorriqueña a aquellos que la quieren.
Sexto, en 1952, el primer gobernador electo popularmente por los boricuas, Luis Muñoz Marín, negoció el estatus de “Estado libre y asociado” para la isla. Esta figura política es traducida al inglés como “commonwealth”, palabra que es una traducción de la frase en latín de res publica, de donde proviene la palabra república. Localmente Puerto Rico tiene un gobierno con un ejecutivo (el gobernador) su propio sistema judicial y un congreso bicameral con un senado y una cámara de representantes. Goza de una democracia vibrante.
Séptimo, desde 1967 Borinquén ha celebrado cuatro plebiscitos relacionados a su estatus político. En todos estos, los simpatizantes de conservar el statu quo o de convertirse en el Estado 51 de la Unión Americana han obtenido la vasta mayoría de los votos. El Partido Independentista Puertorriqueño, al que pertenece el señor Berríos, nunca ha sacado más del 5.5 por ciento del voto.
Y octavo, en el último plebiscito, celebrado en 2012, los pro estadistas obtuvieron el 61 por ciento de los votos de aquellos que optaron por un cambio en el estatus de Puerto Rico. En vista del creciente movimiento pro estadistas, ¿cuáles son las posibilidades de que Puerto Rico se vuelva un Estado? Depende de la voluntad de los boricuas y del Congreso norteamericano. Puerto Rico reúne algunos de los criterios para ser un Estado. Su población, por ejemplo, supera la de 21 de ellos y su ingreso per cápita es de un país desarrollado, aunque está por debajo del de Mississippi, el Estado más pobre de Norteamérica. Pero está el tema de su cultura. En vista de que su población es mayoritariamente hispanoparlante, no es obvio que el Congreso estadounidense estaría abierto a incorporarlo a un país que es básicamente —pero no oficialmente—, angloparlante.
Para concluir, mi lectura es que los puertorriqueños continuarán con su “Estado libre y asociado”. Gozan de muchos de los beneficios de los norteamericanos —como la ciudadanía—, para poder entrar a Estados Unidos con tan solo una identificación local, y recibir el seguro social y otros programas estadounidenses como el medicare —sin tener que pagar los impuestos de la metrópolis. Y se benefician de un alto nivel de autonomía— incluyendo tres poderes del Estado que ellos eligen democráticamente, la hegemonía de su cultura localmente y hasta poder participar en foros atléticos, como las olimpiadas, como país independiente. Por todo esto, supongo, Berríos y los otros independentistas notables no han logrado convencer a sus compatriotas de las bondades de ser un país independiente.
El autor fue canciller de nicaragua