Pese a que los venezolanos no pueden encontrar el café de su país en los supermercados, los agricultores asediados de la nación están recurriendo a una fuente inesperada de alivio: Colombia, uno de los mercados más competitivos del mundo.
Abatidos por la escasez de fertilizantes y obligados a vender por debajo del costo de producción, los productores de café en la región occidental de Venezuela están vendiendo ilegalmente sus productos a intermediarios, que luego los transportan a la frontera colombiana, dicen los productores.
“Últimamente la gente ha optado por vender a los intermediarios porque pagan más que el precio establecido”, dijo Fermín Azuaje, un productor de café en pequeña escala en el estado venezolano de Portuguesa. “¿Por qué están pagando este precio? Debido a que lo están vendiendo en otro lugar”.
Los controles de precios y el colapso de los ingresos del petróleo están haciendo que sea más difícil para los venezolanos comprar productos básicos este año, lo que crea una nueva crisis para el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Los caraqueños hacen fila durante horas fuera de los supermercados para comprar café molido subsidiado, la mayoría del cual es importado.
Los intermediarios pagan a los productores 130 bolívares (0.7 dólares al tipo de cambio del mercado negro) por un kilo de café, aproximadamente un tercio más que el precio fijado por el gobierno, dijo Azuaje en su casa en Biscucuy, la capital del mayor municipio productor de café de Venezuela.
El café, luego, se transporta en camión a las ciudades fronterizas, como San Antonio del Táchira, donde se vende a los colombianos por 220 a 280 bolívares el kilo, dijo.
COMO EL CANGREJO
El consumo anual de café de Venezuela es de 1.3 millones de quintales. El coordinador nacional de la Federación Nacional de Caficultores de Venezuela (Fedecave), Maximiliano Pérez, dijo que del total, un millón de quintales serán importados en 2015 desde países como Brasil y Nicaragua. Eso se compara con 1998, cuando Venezuela cubría el consumo nacional y exportaba 600 mil quintales, dijo.
Obligados a vender su café por debajo del costo de producción y hacer frente a la escasez de fertilizantes, insecticidas y semillas, muchos agricultores venezolanos se han pasado a la cría de ganado o se han ideo a vivir a las ciudades.
“Antes, el contrabando de café era de Colombia a Venezuela”, dijo Pérez. “Ahora es al revés, porque estamos en una situación peor”.
70 % ha caído la producción de café de Venezuela desde 1998, cuando el fallecido Hugo Chávez fue elegido presidente.
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