A medida que avanza el tiempo del ayuno voluntario iniciado hace 12 días por un grupo de diez exmilitares del llamado Consejo de Defensores de Nicaragua, la salud de estos se deteriora. Demandan la reglamentación de la Ley 830, de Atención a las Víctimas de Guerra y sobre todo una pensión.
Oscar Gutiérrez, miembro de la organización Consejo de Defensores de Nicaragua, explicó que tras una gestión de la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, ante las autoridades de la Cruz Roja Nicaragüense esa institución humanitaria designó a un médico, quien ha estado pendiente del chequeo de los huelguistas.
La mayoría de los huelguistas ya sufre deshidratación tras más de una semana en ayuno voluntario, lo que hace más difícil su condición de salud, indicó Gutiérrez.
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El viernes por la tarde uno de ellos, Manuel Bustos, se vio obligado a deponer la huelga, tal y como lo habían sugerido los médicos de la Cruz Roja Nicaragüense en fechas anteriores por su situación delicada a causa de las enfermedades crónicas que padece y por ser lisiado de guerra.
El viernes por la noche los médicos del Hospital Antonio Lenín Fonseca, adonde fue conducido Bustos, le recomendaron suspender la huelga de hambre de inmediato.
“Estaba en estado crítico, estaba por colapsar, estaba a punto que le diera un paro cardíaco, lo tuvieron que llevar de emergencia al hospital”, resumió el representante de los exmilitares en protesta, Carlos Ramírez.
Ayer por la tarde, Oscar Gutiérrez, también miembro de esa organización, confirmó que igual fue conducido de emergencia al mismo centro asistencial con problemas de hipertensión y vómitos. Lo mantenían en observación.
Carlos Ramírez criticó por su parte la “insensibilidad” del Gobierno, que ha rehusado escuchar sus demandas. Ramírez indicó que la próxima semana desarrollarán acciones que serán más fuertes en la calle y no estarán limitadas a la huelga de hambre.
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