Seattle tras dinastía en NFL

Todo esto podría atemorizar al resto de la NFL: de ganar hoy, los Seahawks podrían estampar su nombre dentro de la discusión de uno de los mejores equipos en la era del Super Bowl. Y al tomar en cuenta el plantel con el que disponen y su filosofía de trabajo, el futuro de la franquicia podría ser el más deslumbrante en toda la Liga.

“El dinero no compra victorias. Sé de muchos que se han embolsado mucho dinero y viven enojados porque se pierden estar en este escenario. Cuando se gana un Super Bowl obtienes tanta fama y la oportunidad de formar parte de un gran equipo. El dinero no te asegura eso”. Michael Bennette, Seahawks.

Todo esto podría atemorizar al resto de la NFL: de ganar hoy, los Seahawks podrían estampar su nombre dentro de la discusión de uno de los mejores equipos en la era del Super Bowl. Y al tomar en cuenta el plantel con el que disponen y su filosofía de trabajo, el futuro de la franquicia podría ser el más deslumbrante en toda la Liga.

Es muy raro estar ante la presencia de un equipo con estrellas jóvenes que sea tan formidable. Que se recuerde, el último serían los Cowboys que Jimmy Johnson dirigió a inicios de la década de los noventa, con el sensacional tridente conformado por Emmitt Smith, Troy Aikman y Michael Irvin.

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Con campeonatos en la vitrina y dinero por gastar al no pasarse del tope salarial, jugar en el Noroeste de Estados Unidos (Seattle) es cada vez más atractivo. Y eso puede ser posible por más que algunos de los coordinadores de Carroll puedan aceptar puestos en otros equipos.

“Sé que los que están aquí es porque realmente quieren estar aquí y quieren estar bajo ese estilo de conducción”, comentó el centro Max Unger, un veterano de seis años en la Liga.

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Seattle cuenta con su propio trío, pero en su defensa: el cornerback Richard Sherman, el safety Earl Thomas y el linebacker medio Bobby Wagner. Ninguno pasa de los 26 años.

Los tres son complementados por más talento en diversas posiciones, desde Kam Chancellor (26) en la secundaria, al linebacker K.J. Wright (25) hasta los baluartes ofensivos como el quarterback Russell Wilson (26), los receptores Doug Baldwin (26) y Jermaine Kearse (25) junto con el tight end Luke Willson (25). La formación de protección ofensiva está conformada por un grupo de veinteañeros.

Todos han acumulado la experiencia de haber conquistado el título cumbre de la Liga. Si vencen a Nueva Inglaterra hoy para un bicampeonato, será hora de hablar de una dinastía.

“Si podemos ganar el Super Bowl en años seguidos, sin duda que la gente tendrá que referirse sobre nosotros como una dinastía”, dijo Wright. “Me alegra que el núcleo de jugadores de este equipo se mantenga intacto. Mientras más sigamos aquí, más campeonatos vamos a ganar”.

Con mucha seguridad

Pero no solo es el talento que el entrenador Pete Carroll y el gerente general John Schneider han reunido y lo raudo que ha sido Seattle para atar a piezas clave con contratos. Solo Wilson y Wagner están en la lista de asignaturas pendientes dentro de los jugadores élite del equipo.

Es el modelo de los Seahawks. A diferencia de los Patriots, que emulan la discreción de su entrenador y directivos, los Seahawks están siempre buscando hacer algo. En cierto sentido se asemejan a un equipo del nivel universitario, lo cual no debe sorprender al considerar que Carroll ganó dos campeonatos nacionales con la Universidad del Sur de California.

Si bien los métodos de Bill Belichick surten efecto en Nueva Inglaterra —no hay otra franquicia más laureada en los últimos 15 años— los Patriots llevan una década sin proclamarse campeones de la Liga.

Aunque Tom Brady asegura que se ve como el quarterback del equipo, más allá de los 40 años (ahora tiene 37), el actual plantel no inspira la misma clase de miedo que los Seahawks.

Eso es cierto, con todo y una victoria de los Patriots hoy en un partido de pronóstico reservado.

“Hay una serie de dogmas, armar un plantel realmente competitivo, mantenerlo joven, siempre buscando reforzarlo”, comentó Carroll sobre su proyecto en Seattle desde que tomó las riendas en 2010. “Esa mentalidad realmente permea. Está en todas partes. En el estilo de juego que queremos, el que aceptamos, el ser un equipo físico y con énfasis en la defensa”.

Los Nolls, los Landrys y, hasta los Belichicks (¿por qué no?) —los grandes entrenadores en la historia de la NFL—, puedan burlarse de la franqueza de Carroll. Pero con esta generación de jugadores en la NFL, el dejar que “sean auténticos”, como dice Sherman, es el camino a seguir.

En una Liga en la que todos se copian del rival, si los Seahawks salen triunfantes hoy, ¿quién no querrá emular el método de Seattle?

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