Max L. Lacayo

El señor de la camisa roja

La eventual separación de Daniel Ortega de la presidencia de Nicaragua será la hazaña política de este siglo.

A pesar de que la pobreza de Ortega es moral, espiritual y social, él ha sabido vivir de su extraordinaria habilidad parasitaria. Sus tropelías han sido asistidas por cómplices religiosos, empresariales y políticos, con quienes comparte su botín; y por un enorme apoyo económico exterior. Desde siempre la caridad pública internacional y la organización irregular han sido su abrevadero. Pero eso está llegando a su fin.

Dos corrientes se están despertando actualmente a favor de la reivindicación de nuestra ciudadanía. Una nacional y la otra internacional. La nacional exhibe dos características; una de fatiga y otra de purificación. Por una parte, la prolongación de la funesta presencia del dictador Ortega se hace cada vez más intolerable para la población afectada por sus políticas represivas. Por otra parte, la imposición arbitraria continua y ascendente de parte del opresor va creando una mayor exigencia de comportamiento moral. En cuanto a la corriente internacional, las relativas características de impotencia y discreción están presentes. Por una parte, los canales de recursos se han ido agotando y, por otra parte, sus recientes experiencias terroristas obligarán a los países desarrollados a mirar dos veces hacia donde dirigen sus donaciones y apoyo.

No va quedando nada de racionalidad social en un pueblo que vive de espejismos. Nadie puede alimentarse con la ilusión de un Gran Canal Interoceánico, fantasma que cambia de plazos, factibilidades y cursos con la frecuencia de los atropellos orteguistas. No se puede pensar en elecciones y procesos cívicos donde los partidos políticos solo ofrecen puericias o promesas falsas. Poco se puede confiar en nuestro libre albedrío cuando este está siendo mal orientado por los líderes religiosos que solo nos invitan a diálogos mudos con el tirano. Cómo obedecer, si el único camino abierto es la rebelión.

Hombres sin ojos, espaldas desgarradas, cicatrizados por las torturas en las cárceles de Ortega por el mero delito de ser propietarios de tierras en el área precisa donde el dictador pretende seguir confiscando propiedades para sí mismo, para sus edecanes y para sus familiares. Seguimos escribiendo la historia con la misma tinta roja.

“No”, me decía un político, “pero si aquí todo está bien. Lo que pasa es que Ortega es un poco rudimentario. Todo lo que él pretende es recuperar 200 millones de dólares de una manera disimulada. En determinado tiempo le dirá al pueblo que va a obedecer su voluntad y no se construirá el Canal, pero habría que rembolsarle al empresario chino Wang Jing el dinero ya gastado: los 200 millones”. Y cerrándome un ojo concluyó: “Los que se repartiría con el chino”. Yo solo quedé viendo a ese señor de camisa roja.

Desafortunadamente Ortega no ve los colores de su paracaídas ni distingue el aspecto y las condiciones de la superficie contra la que su “sabiduría” política eventualmente lo hará –forzosamente– aterrizar.

Nuestra actual coyuntura histórica es nueva pero no única. Primero nos trae memorias que nos inclinan con prudencia a la moderación, a escarbar hondo en los sentidos, a rebuscar soluciones, a elaborar razonamientos políticos para luego darle rienda suelta a la imaginación. Finalmente nos posiciona cara a cara con la ineludible acción política.

Ya ubicados en esa nueva realidad sería difícil tolerar al de la camisa roja, enfocar bien la mirada, escuchar a la razón o asirnos ordenadamente de la mano.

El autor es economista y escritor

COMENTARIOS

  1. IVAN PORRAS C.
    Hace 12 años

    Ortega y sus fuerzas armadas (ahora particulares y de su propiedad) están creando el caldo de cultivo para que la gente se arme. Están empujando en esa dirección.

  2. Eduardo A Sanchez
    Hace 12 años

    La VERDADERA historia del Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional es algo que difícilmente será duplicado–ni en nuestra Nicaragua, ni en ningún otro lugar. Solo ha tomado a dos bastardos, tiranos, para desfigurar la verdadera gesta del General de Hombres Libres; ortega y somoza. Mas triste aun, es el caso de muchas personas «con educación» pero que nunca han leído a los historiadores autorizados, ni los archivos oficiales–hasta del mismo USA–ni a los cronistas, periodistas o…

  3. frank franco
    Hace 12 años

    Sr max podiera ser verdad que el satrapa ceda la presidencia a su mujer es probable que le bolee el poder a su mujer como tambien es probable que no aqui la pregunta del millon seria cuando acabaria esta tragedia Nacional ?

  4. monina
    Hace 12 años

    max lacayo sera una golondrina, pero q golondrina mas inteligente, yo hasta q pieso q este hombre no es nica porque de verdad piensa y dice la verdad, ya quisieramos nosotros los nicas tener a lacayo como presidente, cuiadado q nos sacaria hasta de nuestros pensamientos mediocres nicas q somos y tenemos,
    mis felicitaciones y admiracion por este hombre, Dios quiera q algun dia llegue a ser presidente de nicaragua y arregle las cosas de una vez por todas, o es q de verdad nos merecemos calidad?

  5. Benjamin
    Hace 12 años

    Donde está ese 70%??? Este se sacó el chiste del día. JAJAJAJAJ. El 70% y hasta más se lo puede sacar Robertito José Rivas en las próximas elecciones si asi lo permitimos. Por cierto, hermosa mansión la de Robertito en San Juan del Sur, muy lujosa. Se lo merece… y otro lujos, hasta helipuerto tiene. Estos son los pobres del mundo vanagloriándose en petrodólares. Pero siga alabandolos Don Carlos Alvarado.

  6. ciudadano
    Hace 12 años

    Los complices no son complices, son pordioseros. El limosnero los tiene a sus pies.

  7. donald de j. sarria vargas
    Hace 12 años

    Que bárbaro, la destrucción no se hace con mentes sanas y pensantes, de nuestra realidad nacional. La destrucción se hace pegando fuego a las alcaldías, a los buses urbanos, etc., y ahora entregando al país a cualquier aventurero y cazador de fortunas con gente ignorante y corrupta que no tienen amor a su patria ni conocen el valor de la soberanía nacional. Esos son los vende patria señor Alvarado.

  8. ramiro
    Hace 12 años

    Sos una golondrina en nuestro verano nicaraguense, pronto, nos uniremos todos contra el dictador y adeptos uniformados de color chicha, que veneran a árboles de lata esotéricos iluminados de anarquía y dictadura.

  9. Hace 12 años

    Siga anhelando la destruccion de Nicaragua MAxito y su regreso alpoder porque no va pasar por ningun lado mientras 70% de la poblacion respalda a Ortega. Usted y su grupo estaran esperando a las puertas del Palacio nacional hasta que la carne se le seque en el cuerpo pues nadie lo va a elegir para nada.

    1. Flor de sombra
      Hace 12 años

      Señor Carlos Alvarado, hubiera sido mejor que haya leído bien éste artículo y lo analizara muy bien antes de haber opinado completamente fuera de enfoque a como Usted ya lo hizo.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí