El pasado miércoles 21 de enero, el Centro Nacional de Despacho de Carga orientó a los generadores de energía eólica y a los ingenios San Antonio y Monte Rosa reducir su producción de energías lo que provocó que se dejaran de inyectar alrededor de 90 megas en el sistema eléctrico.
Lo anterior provocó que desde Cosep procediéramos a lo inmediato a comunicarnos con el ministro de Energía para que nos explicara el motivo de esta decisión, convocáramos a una reunión extraordinaria de las empresas de generación eólica y los ingenios afectados, y le solicitáramos una reunión al ministro con nuestra Comisión de Energía para analizar esta situación de manera integral.
Fuimos informados por parte de las autoridades del Ministerio de Energía y Enatrel que producto de los apagones ocurridos en diciembre y enero, uno de los cuales no solo afectó a nuestro país sino también a Honduras y El Salvador, se tomó la decisión de inspeccionar a las subestaciones involucradas.
Como resultado de este proceso se detectaron problemas técnicos en las subestaciones de Amayo donde se conectan los generadores eólicos y El Viejo donde se enlazan los ingenios. Igualmente se hizo una valoración de los procesos de quema de cañas. Lo anterior provocó la decisión de reducir la generación de estas energías. Sin embargo, esta decisión resultó ser extremadamente compleja por sus múltiples alcances.
En el caso de las empresas de energía eólica esta decisión tenía la implicancia que estamos en los tres meses del año que se produce aproximadamente el 70 % de este tipo de energía. Cada día sin inyectar energía al sistema significaba no solo dejar de percibir ingresos por ventas no efectuadas sino un grave problema financiero al reducirse los ingresos para poder cubrir los adeudos de todas estas empresas.
Se les explicó a los funcionarios de gobierno que una situación como esta durante 15 días prácticamente quebraba a los generadores eólicos y echaría por la borda todo el trabajo que se ha hecho para cambiar la matriz energética del país que ya es prácticamente 50 % renovable.
Por el lado de los ingenios el tema era aún más complicado ya que no solo era un tema financiero sino productivo. Estos dos ingenios han hecho inversiones millonarias para volverse cogeneradores. El proceso de cogeneración de energía inicia con el corte continuo e ininterrumpido de la caña de azúcar la cual es procesada por los ingenios. El 30 % de esta caña es bagazo de caña el cual alimenta las calderas que generan vapor para la operación del ingenio y la venta de energía a la distribuidora.
Son procesos integrados de tal forma que no se puede bajar la energía sin afectar la producción. Si la energía no se vende, no se quema el bagazo el cual se acumula en dimensiones inmanejables a tal punto que se pone en riesgo parar la zafra. En esta época entre los dos ingenios se pueden llegar a procesar hasta 40 mil toneladas.
Esto significa que se afecta toda la cadena iniciando por la reducción de la producción de caña incluyendo la caña entregada por los productores independientes que representan casi la mitad de la caña procesada por los ingenios. También se pone en riesgo el cumplimiento de los compromisos con la producción a entregar en el mercado local y las exportaciones que ya alcanzan los 200 millones de dólares. Sin dejar de mencionar el riesgo de pérdida de empleo en estos ingenios que entre ambos generan más de 8,000 puestos de trabajo así como los generados por las empresas eólicas.
Durante dos días trabajamos con las autoridades en la búsqueda de una respuesta integral que por un lado permitiera alcanzar el fortalecimiento de la operatividad y seguridad del sistema y por el otro lado permitiera la normalización de la generación de las energías renovables.
Afortunadamente logramos acuerdos que ya están dando respuesta a los problemas técnicos de las subestaciones y a un mejor manejo de la quema de cañas y que 60 horas después nos permitió tener la generación de energías renovables nuevamente a plena capacidad.
De esta manera hemos logrado garantizar que, ante esa decisión compleja, dialogando, se cumpla con la letra de los contratos sin poner en riesgo la política energética que como país hemos venido impulsando para alcanzar una matriz con mayor equilibrio.
El autor es presidente del Cosep.
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