Durante la primera infancia, desde la gestación hasta los 8 años, se consolida la formación de las funciones del sistema nervioso central. Así lo afirma la psicóloga Minerva Montano.
Agrega que la estimulación es un proceso ordenado y personalizado de masajes, movilizaciones, ejercicios, actividades y juegos, con la intención de ofrecerle al niño una serie de estímulos repetitivos, constantes de manera individual.
“Estimular no es manipular ni acelerar, sino favorecer experiencias enriquecedoras para su sano y productivo desarrollo”, dice.
Es necesario convertir la estimulación en una rutina agradable que vaya estrechando cada vez más la relación madre-hijo, aumentando la calidad de las experiencias vividas y la adquisición de importantes herramientas de desarrollo infantil.