Final Fantasy XIII sufrió una dura crítica por parte de los gamers, al calificar su historia como simple, lineal e incluso estúpida. Es por esto que la continuación de la aventura intenta borrar esos malos conceptos, y aunque se esfuerza por hacerlo, falla en algunos aspectos.
Antes que nada se corrige la historia de Serah, hermana de Lightning y protagonista de la obra: su memoria no calza con lo que otros dicen y, aunque ella recuerda a su hermana sonriendo a su lado, sus amigos insisten en que ella ha muerto. A su encuentro acude Noel, joven originario de un futuro sombrío en el que la humanidad cuenta los últimos días antes de su extinción, para traerle un mensaje de su hermana: ella está viva, los recuerdos de Serah son reales, pero el tiempo ha sido distorsionado. Juntos, Serah y Noel inician un viaje para corregir la diacronía y encontrar a sus seres queridos.
A pesar de las apariciones recurrentes de ciertos personajes y la mención o presencia de algunos aspectos de la mitología de su anterior entrega, hay un divorcio entre el viaje de Serah y el que hiciera su hermana. Se mantiene la rebelión frente al destino como tema principal y los protagonistas se debaten entre lo que, dicen, es inevitable y sus propios deseos por salvar el mundo y a aquellos a quienes aman, pero el tono de Final Fantasy XIII-2 se desvía hacia derroteros más sombríos y con el añadido de personajes como Caius, villano él, parece acercarse más a la pretenciosidad cuasifilosófica de Kingdom Hearts II que al drama humano que intentaba hilar la historia de los l’cie.
LE FALTA MUCHO
Final Fantasy XIII-2 tiene buenas intenciones y no le sobran ambiciones de superar a su antecesor. Sin embargo, a pesar de las mejoras a nivel jugable y la mayor libertad de acción, nos encontramos con una historia mediocre, personajes poco memorables y un desuso de las bases cimentadas en la anterior entrega.
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